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La joven Marina Pinto, pareja del dominicano Richard Valerio Vera, que fuera asesinado de un balazo en la nuca el pasado 31 de enero en el café bar Sabor Latino, en avenida 59 entre 10 y 12, responsabilizó ayer por el crimen a los tres imputados, Patricia Astesano, su hijo Santiago Castro Artesano y la pareja de la mujer, Daniel Alejandro Acuña.
El relato de Pinto, y otras comprobaciones que se habrían realizado en el lugar del hecho, posibilitarían que la fiscalía decida en las próximas horas retornar a la calificación de partícipes primarios a los tres involucrados y no secundarios, como reza actualmente la causa.
La instancia judicial se puso en marcha en la víspera en el Tribunal Oral Criminal Nº 1 y a lo largo de unas 8 horas, el trío de magistrados compuesto por los doctores Mario Juliano, Luciana Irigoyen Testa y María Bernard, escuchó los testimonios sobre el sangriento hecho de una docena de testigos.
Impactante relato
La declaración de Pinto, quien ante las preguntas de los defensores de los acusados no dudó en repetir su versión en cinco ocasiones, se transformó por momentos en un desgarrador relato, habida cuenta que la mujer, que fue testigo presencial de la muerte de Vera, narró los detalles de la muerte de su marido, acaecida en el marco de una discusión con los imputados, en el local nocturno que regenteaba el infortunado dominicano.
La viuda del joven asesinado remarcó que el disparo mortal a su marido le fue efectuado en la nuca por el hijo de Patricia Artesano, Santiago, a instancias de ésta, quien también disparó un arma; mientras Daniel Acuña lo sostenía fuertemente desde atrás para inmovilizarlo.
A su vez la testigo, que en un momento estalló en una crisis de nervios y debió salir un momento de la sala, resaltó que Astesano “se subió al cuerpo inerte de mi esposo y bailaba sobre él, festejando con una botella de champagne en una de sus manos…”
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