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Los padres están de acuerdo con el reclamo pero no con la forma de protesta, creen que los chicos son los únicos perjudicados. Las medidas que se toman desde las instituciones. Qué piensan los adolescentes sobre el conflicto
Por Julieta Moreno
Redacción
A diario a través de los medios de comunicación vemos los argumentos que respaldan los paros docentes: el escaso salario que recibe un maestro en relación al aumento del costo de vida, propuestas del gobierno que no conforman, los edificios escolares en condiciones deplorables, la falta de becas para niños y jóvenes con menos recursos, presupuestos irrisorios para mantener los comedores escolares, entre otros tantos reclamos ciertos y justos.
Sin embargo hay otras voces que, compartiendo y apoyando el reclamo docente, apuestan a que en el país no se pierdan más días de clases, no se vacíen las aulas, no se corte la continuidad en el aprendizaje, no queden los chicos en la calle o solos porque sus padres deben salir a trabajar.
Ecos Diarios dialogó con varios de los actores involucrados en el conflicto docente, como son padres, alumnos, maestros y directores. Cada uno aportó desde su lugar acuerdos y desacuerdos, ventajas y desventajas, y los inconvenientes que se presentan para aprender y enseñar en medio de un conflicto gremial.
Padres preocupados
A partir de entrevistas breves a padres y madres elegidos al azar, se pudo establecer que la mayoría no está de acuerdo con los paros como medida de protesta, porque, según indican, “los que pierden son los chicos”. Sin embargo coinciden en la importancia del reclamo.
“Los vemos mal a los paros porque los chicos pierden días de clases y se atrasan en el estudio, ellos necesitan estar incentivados y esto no los motiva”, señaló Beatriz Moreno, madre de tres adolescentes que concurren a una escuela pública, y agregó que “estoy de acuerdo con el reclamo pero tendrían que cambiar la forma de protestar”.
Por su parte, Daniel y Carina Luongo dijeron que “estamos muy preocupados porque la educación de nuestros hijos se está interrumpiendo, no tienen una buena continuidad y son días de clase que se pierden”.
Otra de las madres consultadas, Andrea Vázquez, manifestó que “todos sabemos que la plata no alcanza para nadie, pero después con los paros los perjudicados son los chicos porque los apuran para completar todo el programa escolar”.
Daniel González dijo que “molestan los paros pero estamos de acuerdo con el reclamo, me parece que tendrían que parar de una vez hasta que se solucione todo”, mientras que Amelia Escobedo, sostuvo que “yo entiendo que los docentes quieran cobrar más porque las cosas han subido mucho, pero me parece que los chicos no tienen la culpa”.
“Con el reclamo estamos de acuerdo pero no con que hagan paro porque los chicos se atrasan, tendrían que buscar otra forma de protestar pero concurriendo al lugar de trabajo”, expresaron Nidia y Gustavo Salomone.
Los chicos
Los alumnos, en cambio, se muestran menos preocupados que los padres y hasta contentos porque se “salvan” de ir a la escuela, algo más que natural a esa edad, aunque también son capaces de evaluar en qué se ven afectados.
El cierre del trimestre es la preocupación constante en la mayoría de los casos, porque deben levantar las notas y si hay paros no tienen posibilidades y temen que las notas bajas vayan directo al boletín. El que tiene las calificaciones altas disfruta de unas “mini vacaciones”, como ellos mismos aseguran.
Algo que llama la atención es que muchos de los chicos consultados que cursan el nivel polimodal en escuelas públicas, sólo saben que hay paro docente, pero desconocen las razones del conflicto. “Solamente me dijeron que no había clases”, destacó uno de los adolescentes (ver recuadro).
Un alumno que cursa en el nivel secundario, polimodal o superior puede comprender perfectamente el significado de lo que es un conflicto gremial, puede entender lo que es un reclamo salarial. ¿Por qué, entonces, negarles la posibilidad de que conozcan los detalles del conflicto si ellos también están involucrados directa o indirectamente? ¿Por qué no hablar con los alumnos y escucharlos para saber qué piensan?
Contención social
Para varios docentes, tampoco es fácil parar y dejar a los chicos sin clases, con todo lo que ello significa, no sólo desde los aspectos pedagógico y educativo.
Silvina Jensen, maestra de un jardín de infantes de Quequén, dijo que “para mi también es complicado, uno como docente tampoco quiere parar porque todo lo que proyectas en el año también se atrasa”.
“Sé que se afecta a los alumnos y a los padres porque muchos cuentan con la escuela más allá de un lugar donde se educa, muchos necesitan la escuela como un lugar donde tener contenido al niño”, y agregó que “yo soy docente en un jardín de Quequén y uno sabe la contención que genera no sólo desde lo educativo, sino desde lo afectivo, y también desde lo alimentario, en el caso de las escuelas con comedores”.
Lamentablemente hoy la escuela en muchos barrios funciona como un centro de contención, donde ya no sólo cumple una función educativa sino que también evita que los chicos estén en la calle solos y garantiza el almuerzo para todos.
A veces, que la escuela esté cerrada significa que el niño quede en la calle, quede solo en su casa, o que no reciba el almuerzo.
Cabe destacar que ha habido casos, aunque aislados, en que debido a los paros de docentes y auxiliares se han tenido que suspender los servicios en los comedores escolares, y en otros se recurrió a los menúes de emergencia, que consisten en un sándwich.
Días de clases
Desde el Instituto de Formación Docente y Técnica Nº 31 se tomó una posición ante los paros que puede ser polémica, si se quiere, desde el punto de vista gremial, pero que tiene como principal objetivo que los alumnos no pierdan más días de clases.
“Todas las mesas de exámenes que se suspendan por los paros, pasan al sábado”, explicó Zullema Allan, directora del instituto terciario, y agregó que “muchos docentes vienen y otros dejan pasar más días, las posiciones son variadas”.
“Lo que hacemos es consultar al docente si va a venir, aunque sabemos que eso no está tan bien porque el profesor tiene la libertad de decidir a último momento adherirse al paro, pero lo hacemos para que el alumno sepa cuándo va a tener la posibilidad de rendir su examen y para que no se sigan reduciendo los días de clases”.
Reinventar la protesta
En relación al paro docente, dijo que “creo que los gremios tendrían que consultar más a las bases a través de reuniones, donde se escuchen todas las propuestas, porque se podrían tomar otras medidas de fuerza”. Si bien no dio ejemplos, manifestó que “son decisiones que tiene que resolver el colectivo docente, no una sola persona”.
“Creo que este año el paro surgió y listo, se paró, aunque el reclamo venía desde hace un tiempo” dijo Allan, y agregó que “en distintas oportunidades hemos tomado otro tipo de medidas, como por ejemplo venir a clase y explicar a los alumnos el motivo de los reclamos”.
La docente reconoció que en el caso de los alumnos más grandes, del nivel polimodal o del nivel superior, sería positivo que conozcan detalles de un conflicto que también los afecta.
Las miradas sobre el conflicto docente son muchas y variadas. A partir de las entrevistas y de escuchar a varios de los actores involucrados se puede pensar que uno de los desafíos podría ser reinventar la protesta, crear formas más creativas para reclamar lo que corresponde, sin suspender las clases, para lograr que los padres y los alumnos más grandes comprendan y apoyen con igual intensidad que un docente, la importancia de reclamar para tener maestros bien pagos, mejores condiciones para estudiar y aprender, con el objetivo de construir una mejor educación en todo el país.
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