Rafael Sanzio (1483-1520) fue uno de los genios artísticos del renacimiento. Pintor, arquitecto y arqueólogo, nacido en Urbino, Italia, ha dejado para la posteridad en uno de sus lienzos que hoy figura en la colección del Vaticano, la imagen de la Justicia: una mujer adorable posada sobre una nube.
Por Vicente Di Santo
Redacción
Adorna su cabeza una corona de perlas, mira hacia la Tierra y su gesto parecería sugerir a los mortales que deben respetar las leyes. Por las dudas, la dama exhibe una espada y la balanza. A su lado, hay cuatro niños. Sobre su cabeza aparece un texto en latín: “jus suum xuique tribuens”, que significa “a cada uno lo suyo”.
Hay muchos humanos que siguen esperando el retorno triunfal de esta dama en el seno de las comunidades terrenas. Otros, en cambio, la prefieren de ojos abiertos, espada oxidada, balanza tramposa y aspecto desgreñado. ¿Cómo la preferirán en el municipio?
La pregunta viene a cuento ante la presentación realizada en el Concejo Deliberante por la jueza de Faltas del distrito, Dra. Adriana Ozón, quien solicitó la banca abierta para hacer escuchar reclamos que viene realizando desde hace algunos años al Departamento Ejecutivo, pero que no han tenido respuesta.
Resulta particularmente llamativo que un funcionario del nivel de la jueza de Faltas tenga que pedir la banca abierta para hacer escuchar reclamos que en privado no resultaron satisfechos. Hasta ahora, nunca había ocurrido ni siquiera una solicitud de este tipo.
El oficialismo se movió con rapidez, evitando que Ozón llegara a hablar desde la banca abierta y promoviendo un encuentro con la jueza, con el aparente fin de escucharla. ¿Será también con el objetivo de dar solución a las dificultades que plantea?
Pero ¿qué es lo que tanto preocupa a la jueza de Falta y sobre lo que las autoridades municipales han hecho oídos sordos?
Cien al día
El Juzgado de Faltas es un lugar al que podríamos pensar que la gente no concurre, salvo que le hayan labrado un acta por algún tipo de infracción. Sin embargo, no menos de cien personas van a diario a realizar sus trámites, mientras ingresan entre 550 y 600 actas de infracciones por semana, cifra que se triplica en los meses de verano.
Allí hay sólo cinco empleadas para atender semejante demanda y la jueza, obviamente. Brilla por su ausencia la falta de mantenimiento y limpieza en las oficinas del Juzgado de Faltas, que funciona en el último piso del Centro Cívico. Es tan deficitaria la situación que el lugar no resistiría una inspección de algún organismo municipal o provincial acerca del estado de la instalación del sistema eléctrico o del cableado de algunos elementos que allí funcionan.
Hay una sola computadora –que no siempre funciona- para atender un tráfico de más de 7.000 expedientes anuales y la carencia de papel para trabajar, así como bolígrafos, cuadernos, carpetas y otros artículos de librería, es absoluta. Cuando hace falta algún elemento de esta naturaleza, se compra con dinero aportado por la jueza y sus empleados. No hay caja chica, como ocurre con la mayoría de las dependencias municipales.
Por supuesto, si no hay papel para trabajar, al punto que para armar los expedientes se utiliza el dorso de hojas ya impresas, mucho menos existe un fax, una fotocopiadora o una central telefónica. Es difícil entender cómo puede funcionar una dependencia de este tipo con tantas carencias.
Por si eso fuera poco, el escaso personal existente solamente trabaja 30 horas a la semana, contra las 36 o 40 horas que laboran otros dependientes municipales.
El Juzgado de Faltas atiende las actas labradas por irregularidades en asuntos tan disímiles como higiene, bromatología, talleres mecánicos y desarmaderos, faltas contravencionales en las que interviene la Policía o en obras públicas y privadas, temas de medio ambiente o actas realizadas por los guardaparques del Miguel Lillo, infracciones de tránsito, ruidos molestos, venta de alcohol a menores y obras sanitarias, entre otros rubros.
No existe
El Juzgado de Faltas es un “rara avis” en el contexto de la Municipalidad de Necochea, al punto que no existe en el organigrama de la comuna. Y el cargo de juez es de carrera, con un salario bastante más bajo al que percibe hoy un director político.
La falta de atención del poder político hacia el Juzgado de Faltas no es nueva. De hecho, en la comuna no existe una ordenanza marco que regule su actividad, que, no obstante, se rige por la ley provincial Nro. 8751/77.
En conocimiento de tal situación, la jueza de Faltas envió a principios de año una suerte de proyecto de ordenanza al Concejo Deliberante, que durmió el sueño de los justos hasta ahora, cuando tomó estado público el pedido de Ozón para hacer uso de la banca abierta.
Para corroborar esa falta de atención del poder político, hay que señalar que el Juzgado de Faltas “depende” de la Secretaría Privada del intendente, aunque se trata de un organismo con autonomía en sus decisiones pero dependiente económicamente de la Municipalidad. Su tribunal de alzada es el Juzgado Correccional Nro. 1, pero carece de presupuesto propio.
Quizás sea el momento de preguntarse si los Juzgados de Faltas no deberían depender de la Suprema Corte provincial, a fin de cortar los vínculos con el poder político municipal de turno y establecer un esquema de mayor transparencia. Del mismo modo, el juez de Faltas debería tener dedicación exclusiva y bloqueo de título, para evitar que el profesional pueda, de alguna manera, estar a la vez de un lado y del otro del mostrador.
Decimos esto porque hay distritos en los que el juez es nombrado por el intendente de turno, cuyo mandato termina cuando acaba el del jefe comunal. Esto implica una dependencia intolerable que se puede prestar a manejos por lo menos poco claros.
Hay otras situaciones, como es el caso de Lobería, donde una secretaria hace el trabajo administrativo y es el intendente quien termina actuando como juez (y parte) de Faltas, en una situación claramente contradictoria e inaceptable.
En las últimas horas trascendió que el Ejecutivo municipal de Necochea tendría la idea de crear otro Juzgado de Faltas, en virtud de la fuerte demanda existente. Con ello se corre el riesgo de no solucionar los problemas del actual y buscar que el nuevo conlleve afinidades políticas
Hay mucho por hacer, antes, en el actual Juzgado de Faltas. Por ejemplo, buscar y encontrar a los tres empleados que aparecen en la nómina de personal, con 36 horas semanales, pero que no concurren a trabajar desde que fueron designados, en enero de 2005.
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