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Ariel Staltari saltó a la fama con su papel en las tiras televisivas “Okupas” y “Sol negro” y ahora realiza un unipersonal en teatros. Volvió a nuestra ciudad, a la cual la une el afecto y otros vínculos
Por Maximiliano Caloni
Redacción
Fue el "rollinga" paseador de perros en “Okupas”, el "Japa" de “Sol negro”, el hijo de Pappo en “Tres padres solteros”, se llevó el premio a la Revelación Masculina en el Festival de Cine de Tandil por su vendedor de churros en la película Buena Vida Delivery, protagonizó “Una de dos” y hasta filmó en España.
Pese a haber entrado por la puerta grande al mundo de la actuación, Ariel Staltari muestra una sencillez imperturbable. Tras luchar contra la leucemia que le cambió la vida, ahora se dedica a realizar un unipersonal teatral que lo trajo de nuevo a Necochea… esta ciudad que lo vio tantas veces y con la que aún hoy mantiene lazos afectivos.
Ariel cuenta que no nació en nuestra ciudad “pero es como si hubiera nacido, porque vengo desde que estaba en la panza de mi madre”, puntualizando que “mis abuelos paternos vivieron acá y hasta he vivido acá”.
Los lazos son tan fuertes que incluso uno de sus hermanos nació en Necochea. Es más, su familia ha realizado inversiones comerciales en la ciudad y su hermano está a cargo de una churrería de la Villa balnearia.
Nacido en El Palomar y amante del rock (es baterista y tocó en un grupo), Staltari siente que “siento el mismo amor que un nativo, por Necochea”, agregando que “esta ciudad es parte de mi infancia y de mi vida”.
“Creo que mi personalidad y mi vida se construyó a partir de lo que he vivido en Necochea”, dice sin miedo a equivocarse.
La actuación
Ariel tiene hoy 34 años y comenzó a actuar desde bien pequeño. Según cuenta entre risas, en cada acto del colegio el primero en salir a escena era él. “Por aquel entonces no sabía que esto iba a ser mi profesión”, asegura.
Su vida juvenil no fue muy distinta a la de todos los jóvenes argentinos. Pero a los 24 años, Ariel vivió un momento muy difícil que le cambió la vida.
“Me detectaron leucemia y después de eso, que tuve la suerte de seguir viviendo, me propuse hacer todo lo que sentía en la vida”, sostiene. Fue entonces que a los 26 años comenzó a estudiar teatro con el maestro Lito Cruz.
A los 6 meses de comenzar aquel curso, Staltari recibió una propuesta laboral que le volvería a cambiar la vida. “Me llamaron y firmé un contrato para ser uno de los personajes protagónicos de “Okupas”, una serie que marcó un antes y un después en la televisión argentina”, explica, y ahí comenzó su periplo como actor.
“Me detectaron leucemia y después de eso, que tuve la suerte de seguir viviendo, me propuse hacer todo lo que sentía en la vida”
En realidad, Ariel comenzó su vida actoral en forma distinta a la de la mayoría de los actores. “Es raro, pero entré por la puerta grande, cuando en realidad todo el mundo lo hace al revés”, sostiene.
“En verdad, ahora estoy haciendo el camino inverso, ya que después de firmar contratos de exclusividad y hacer cine, hoy me dedico al teatro”, puntualizó.
En el teatro
Sin dudas, Ariel ha tenido que luchar a lo largo de su vida, no sólo con su enfermedad, sino también con el hecho de poder vivir de la actuación, algo que es muy difícil en el país.
“Ahora estoy haciendo un unipersonal queme gusta mucho”, cuenta, para explicar que “hacer esto, con tan sólo 8 años de carrera es todo un desafío para mí”.
Este trabajo unipersonal le ha permitido afianzarse en la profesión que eligió, aunque sabe que “esto no significa que soy un súper profesional, porque de esto se aprende todos los días y eso es lo que más me gusta”.
Justamente, este unipersonal fue lo que lo trajo nuevamente a Necochea, aunque en realidad la situación es a la inversa. “Vine por un gusto personal”, cuenta a Ecos Diarios, “ya que mi hermano vive acá y quería que viera la obra”.
“Mi idea era volver a Necochea y que la gente que no tiene la chance de viajar a Buenos Aires pueda ver esta obra”, asegura, aunque no deja de ocultar su felicidad por regresar a esta ciudad y reencontrarse con amigos y familiares.
Siempre con una sonrisa y bien predispuesto, Ariel cuenta que trabajaba en la churrería de su familia y en “Buena Vida Delivery” interpretó, justamente, a un churrero.
Ahora, Ariel prepara una nueva obra unipersonal de su autoría. “Tengo otro proyecto, escrito por mí”, cuenta, aunque no deja de lado poder cerrar alguna propuesta laboral que lo seduzca.
“Me han ofrecido algo de televisión y también cine, que siempre te da un rédito económico más importante que el teatro”, sostiene, aunque su pasión por subir al escenario termina siendo más fuerte.
Staltari está en pareja hace 2 años y sabe que es difícil vivir de la actuación, pero se siente un afortunado en poder hacer lo que tanto le gusta. “Me encanta el teatro, pero también me gusta mucho el cine”, explica, mientras sostiene que “en la televisión los tiempos son otros y las presiones también…”.
En su visita a nuestra ciudad, Ariel se reencontró con amigos y parte de su familia y como él dice “vine a darme uno de esos gustos personales que siempre me doy”. Luchador incansable, sabe que la vida del actor es todo un desafío, por eso reconoce que “trato de darme los gustos que me doy y lograr cumplir las metas que me he propuesto aunque es muy difícil vivir de esto, pero creo que voy a poder establecerme y aspirar a cosas importantes…”.
“Hay que saber que uno no ha logrado nada y que todos los días hay que trabajar para seguir creciendo”, concluyó.
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