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Un grupo de delincuentes seapoderó de la nada despreciable cifra de 270.000 pesos en efectivo, luego de violentar dos cajas de hierro. Sorpresa y estupor en el conjunto de la sociedad
Por Mario Maruca
Redacción
El mayor robo perpetrado en la ciudad sigue sin resolverse, a pesar de los allanamientos, investigaciones de personas y acumulación de datos que realiza la Policía.
Dejó interrogantes el cuantioso hecho producido en el supermercado mayorista Maxiconsumo, ya que no fue un delito más, sino que forma parte de una lista que -lamentablemente- se amplía con el correr de los días, sorprende y hasta conmueve a la sociedad.
Muchos se preguntan si estaremos ante la presencia de sofisticados delincuentes, o será que tuvieron de aliada en esta oportunidad la inocencia de los vigiladores particulares, que dejaron librado al azar dos llamados de atención como los sonidos de la alarma.
La fría noche del sábado 19 y madrugada del domingo 20, fue el tiempo aprovechado por un grupo de audaces ladrones para materializar un robo que salió a la perfección. Tal vez de película, como un espectador de cine sentado en una butaca puede observar, mediante la amplia pantalla.
Claro que, cuando finaliza la proyección, uno ingresa nuevamente en la realidad y las circunstancias o características del atraco se vuelven irreales. En concreto, lo que vimos en la filmación no fue algo cierto, no puede pasar en un caso de la actualidad que nos toca vivir. ¿O tal vez sí, por qué no?
Contenido de película
Esta relación que nos atrevemos a hacer tiene como propósito acercar algunas cuestiones que, si contamos lo sucedido en el robo a Maxiconsumo, pareciera que los hechos se vincularan con lo irreal del contenido de películas referidas a este tipo de episodios delictivos.
Delincuentes que acceden por los techos y en un determinado momento son advertidos por uno de los sistemas de alarma. La misma se activa, pero los guardias de seguridad no le dan importancia, a pesar de la propia presencia del gerente de la sucursal.
“Está todo bien... Sin inconvenientes”, expresó muy seguro uno de los custodios del hipermercado, que se encontraba sobre la garita que da sobre la avenida 75, cuando el responsable de la administración del comercio mayorista, se acercó en plena madrugada, a efectos de corroborar el motivo de la activación de la alarma.
Los interrogantes crecen cuando se conoce que los hábiles delincuentes violentaron dos cajas fuertes
Eran las 2,20 del domingo 20 y el guardia privado estaba despierto. Con la idea bien clara que adentro del edificio, a unos 50 metros de donde él atendió al gerente en la puerta de rejas, no sucedía nada extraño como para inquietarse o llamar a la Policía.
Instantes más tarde pasó por el lugar un patrullero de la Seccional Primera, y el diálogo entre efectivos y el vigilante fue similar al mantenido anteriormente con el jefe de la sucursal.
Cortaron las chapas
Pero antes de toda esta situación indicada, la contundencia del frío de la noche, parece no haber dejado que los dos custodios ubicados en el exterior del amplio depósito de venta y exhibición de mercadería, advirtieran sobre movimientos en los techos y escucharan ruidos, provocados por el corte de chapas en la parte trasera de la construcción.
A esto hay que sumarle que cuando los autores del hecho descienden hacía el interior por las estructuras de hierro que sostienen a los productos de venta, son descubiertos por uno de los sensores, y genera la primera activación de la alarma. Tal situación, no fue captada por los hombres de seguridad.
Dos horas después, otro sonido vuelve a producirse dentro del local, pero no concita la atención de los custodios, que siguen con la misma tesitura: “Está todo normal...”, es la nueva comunicación que se le hace a otro móvil policial, que transita por la zona de avenida 75 entre 64 y 66.
Los interrogantes crecen cuando se conoce que los hábiles delincuentes violentaron dos cajas fuertes. Una de la compañía de caudales (donde estaba el mayor botín) y la restante, del propio supermercado, donde generalmente se guardan cifras menores de dinero para el cambio diario de los empleados que hacen las cobranzas.
¿Y los ruidos?
Los malvivientes debieron “trabajar mucho e intensamente” con el taladro y la masa para doblegar los depósitos de hierro. Lograron su objetivo, es cierto, pero ¿cómo pudo ser que no se hayan escuchado los ruidos desde afuera?
Una pericia de sonido realizada posteriormente por los investigadores del hecho, determinó que el audio del accionar de las herramientas utilizadas por los sujetos se puede oír a una distancia de 95 metros. Los guardias, indudablemente, están mucho más cerca en sus refugios exteriores.
Muchas preguntas se hacen los que impulsan la investigación, en procura de esclarecer un robo increíble
La Justicia y la Policía tratan de atar cabos en la reconstrucción del robo y durante varias oportunidades se preguntaron si existió negligencia o algo más en cuanto a la función de seguridad que debieron cumplir los encargados de la vigilancia.
Frente a este cuadro, el gerente de Maxiconsumo, Flavio Bottegal, reconoció que “es todo muy extraño”, a pesar de que también es muy raro que el propio representante de la firma comercial en nuestro medio no haya intentado ingresar al amplio salón cuando sonó por primera vez la alarma.
Tal vez no debió conformarse con la sola palabra del personal de guardia y podría hacer acudido a la Policía, para revisar el interior de las instalaciones. Semejante cantidad de mercadería en exposición y, además, conociendo los valores en billetes que había en las cajas fuertes, demandaba un interés mayor por saber si existía o no algún problema. Pero no lo hizo
La denuncia anónima
Otro dato no menor que arrojó el cuantioso robo es la llamada anónima recibida por un oficial de la Seccional Primera.
En la comunicación se alertaba, a través de una voz masculina, que había existido alguna anormalidad en el hipermercado mayorista.
Hasta el mismo policía que recepcionó el aviso se mostró perplejo por lo que estaba escuchando del otro lado de la línea telefónica. No es común que los delincuentes den a conocer a la Policía alguna información sobre una supuesta “irregularidad” que habría sucedido en un local comercial durante las últimas horas.
Ese diálogo entre el “informante” y el oficial de la Policía se produjo antes de las 20,30 del domingo, momento en que el gerente de Maxiconsumo fue solicitado por los custodios de la empresa para que se acercara hasta la sucursal.
Estaban autoconvocados varios efectivos de civil y móviles, a la espera de poder verificar lo de la llamada anónima. Cuando Flavio Bottegal, en compañía del segundo jefe de la Comisaría Primera, abrió la puerta del supermercado, se constató la sustracción de 270.000 pesos que estaban guardados en las dos cajas de hierro, que fueron violadas como si fueran de plástico o madera. Otra pregunta que alguien debiera responder es por qué había policía de civil en el lugar.
Muchas preguntas se hacen los que impulsan la investigación, en procura de esclarecer un robo increíble: porque sonó la alarma dos veces y había vigiladores privados apostados en el perímetro de la edificación. Entonces, ¿quién falló?
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