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El ciclo lectivo fue inaugurado en 1963, constituyéndose en una expresión de avanzada en nuestra ciudad
Por Alejandra Fernández
Archivo Ecos Diarios
Los establecimientos de educación privada han acompañado y han dado valor agregado a la formación de pequeños desde edades tempranas. Cuando Necochea no había alcanzado el desarrollo económico ni de población que presenta en la actualidad ya funcionaba el Colegio de Niñas en calle Belgrano (62) Nº 186, las alumnas podían optar entre un sistema de internas o medio internas y externas. Por aquella misma década del 30 el Colegio de Hermanas, como hoy lo conocemos funcionaba en un edificio situado en calle 63.
Entre 1950 y 1980, según estudios de la CEPAL-Unesco se manifestó un proceso de expansión de los sistemas educativos, de las capacidades de investigación científica y tecnológica. Orientado a brindar preparación para trabajos industriales o conocimientos de oficios y especialidades. Así surgen las escuelas técnicas y profesionales. En coincidencia se van aplicando medidas que otorgaron iguales atribuciones a las escuelas privadas que a las oficiales.
Es en la década del 60 que en nuestra ciudad surgen la mayor cantidad de establecimientos de educación privada, al Colegio Nuestra Sra. Del Rosario, nacido 3 décadas atrás, se le suman el Pío XII y Nueva Pompeya, en 1965; el Instituto Humboldt y la Escuela Argentino-Danesa. Todas estas escuelas han permanecido hasta la actualidad desarrollando sus actividades y aportando su esfuerzo en la formación de los ciudadanos.
A fines de 1962 se anunciaba que para el próximo ciclo lectivo funcionaría el Necochea British School. El nuevo colegio impartiría clases bilingües y contaría con jardín de infantes y escuela primaria. El proyecto se cristalizó y el 9 de marzo de 1963 se realizó el acto inaugural. Asistió el comisionado municipal, teniente de navío Osvaldo B. Mascardi, autoridades y gran número de invitados que pudieron recorrer las instalaciones del edificio situado en Av. 59 Nº 2151.
Para todos los niños, aún el que ingresaba sin conocer el idioma, se planeaban clases con métodos audiovisuales para facilitarle el aprendizaje.
El colegio Británico seguía los programas oficiales, dictados por el Ministerio de Educación, y durante la tarde las clases de gimnasia, danzas, canto y deportes eran dictadas en inglés.
Para todos los niños, aún el que ingresaba sin conocer el idioma, se planeaban clases con métodos audiovisuales para facilitarle el aprendizaje. El idioma inglés se iba agregando progresivamente, no sólo como lengua, sino a través de la historia, geografía y literatura.
Un sueño
Su directora y fundadora, Myriam Blair Prichard de González Salomón era profesora de un colegio marplatense y su sueño era tener una escuela propia. Por eso en una visita que realizó a Necochea junto a su esposo, notaron un espíritu emprendedor entre la gente y empresarios con ideas y pujanza, y se decidieron a instalarse aquí.
Desde los comienzos el Colegio Británico contó con edificio propio, una casa adecuada, de moderna construcción, salones amplios con pisos de madera y todas las comodidades necesarias.
En el colegio se disponía de una sala de música muy amplia donde se desarrollaban los actos del colegio; una sala destinada a biblioteca donde se había instalado un pequeño museo de curiosidades. Para la biblioteca se habían invertido 75 mil pesos en libros y tenía una extensa colección que estaba a disposición del alumnado y sus familiares.
Además de los salones, para jardín de infantes y 1° inferior a 6° grado de primaria, el edificio contaba con la sala de dirección, secretaría y demás dependencias.
También funcionaba una completa librería, donde se podían adquirir los libros y útiles a precios muy accesibles, ésta estaba a cargo de los padres de los alumnos que se habían asociado para tal fin.
El establecimiento escolar contaba en sus comienzos con 86 alumnos y dos años después la cifra había aumentado a 150. Además de los alumnos externos que concurrían a clases, había un régimen de pupilos y medio pupilos.
El edificio de pensionados estaba ubicado en 8 y 79 de la Villa balnearia y los alumnos descansaban en habitaciones con baño privado. El lugar era cómodo y bien equipado, además el matrimonio González Salomón había logrado formar un relación familiar con los 31 niños pupilos. Los alumnos eran trasladados en un vehículo propio.
Desde el Colegio Británico se fomentó la práctica deportiva, se incluían clases de tenis, rugby y hockey.
Las clases de gimnasia eran dictadas en el salón del Club Jandryp, el personal docente, a dos años de creado, cuando ya había primer y segundo año de secundario, estaba conformada por 28 docentes, entre maestros y profesores, más los empleados de maestranza.
En esta escuela se seguían los planes oficiales de educación en castellano y el hecho de que en algunos grados los grupos fueran pequeños permitía mayor dedicación del docente. Como complemento de las enseñanzas impartidas los alumnos mayores realizaban excursiones.
Desde el Colegio Británico se fomentó la práctica deportiva, se incluían clases de tenis, rugby y hockey.
Exhibición de hockey
Antes de inaugurar, en diciembre de 1962, el colegio organizó partidos de hockey sobre césped entre elencos argentinos campeones de 1962 en el predio del estadio rural.
Este deporte, de gran difusión en España y Europa, no era muy conocido aún en Argentina. Habían sido invitados los equipos femeninos del Club SURI y Deportivo Español de Mar del Plata. En masculino estaría el Club Arrows y Deportivo Español de Mar del Plata. También habría una exhibición de hockey infantil femenino entre Deportivo Español y un combinado de dos colegios marplatenses.
El equipo del Club SURI, estaba integrado por alumnas del Northlands School de Olivos, del que fuera instructora hasta 1959 la señora Joan Cuthbert de López Pueyrredón, radicada desde ese año en Necochea. Fue fundadora y jugadora del club SURI y desde 1963 sería la responsable de la enseñanza de hockey sobre césped, tanto masculino como femenino, en el nuevo colegio Británico que con esta exhibición promovía la práctica de este deporte.
No fue posible establecer hasta qué año funcionó el British School, como para saber si los alumnos llegaron a completar su ciclo primario o secundario en él, pero sí se sabe que su nivel de enseñanza era bueno ya que las maestras designadas por inspección tomaron exámenes a los alumnos y los buenos resultados constituyeron una garantía de eficiencia de la escuela.
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