La seguridad es eso, un hierro caliente que nadie quiere agarrar. Por eso se cruzan las acusaciones, las chicanas, las verdades y las verdades a medias. Nadie quiere hacerse cargo totalmente de la seguridad, porque quema.
Por Vicente Di Santo
Redacción
Quema. Como un hierro caliente. Quema y nadie quiere tenerlo en las manos. La seguridad es eso, un hierro caliente que nadie quiere agarrar.
Por eso se cruzan las acusaciones, las chicanas, las verdades y las verdades a medias. Nadie quiere hacerse cargo totalmente de la seguridad, porque quema.
Por eso es que se disparan dardos desde el municipio hacia la Justicia; desde ésta hacia la comuna y desde la Policía hacia uno y otro lado. Pero el vecino de a pie sabe que, en realidad, hay responsabilidades compartidas y que si cada parte cumpliera cabalmente con su responsabilidad, los problemas actuales estarían reducidos a una mínima expresión.
Hay fallas en todos los frentes en los que corresponde enfrentar a la acción delictiva. Hay fallas por acción, por omisión, por distracción, por no cumplimiento de las obligaciones, por un sinnúmero de razones, pero lo cierto es que las falencias se advierten y que por esas grietas ingresan los delincuentes para atemorizar al vecindario y generar una escalada de violencia y robo que no para de crecer.
En la semana, el intendente salió a golpear a la Fiscalía General, señalando que su titular, Néstor Trigo, “debe aparecer y hacerse cargo” de la problemática que padece la ciudad en materia de inseguridad.
Molina argumentó que “el clamor popular es de un mayor compromiso de la Justicia” y que “la gente está fastidiada porque los jueces otorgan el beneficio de la prisión domiciliaria, que no tiene ningún tipo de control”.
Trigo rompió su habitual silencio, salió del hermetismo sempiterno y le devolvió la pelota al intendente
El jefe comunal no hizo otra cosa que repetir lo que se escucha a diario en la calle, haciendo propia las voces de mucha gente que reclama en ese sentido.
Trigo rompió su habitual silencio, salió del hermetismo sempiterno y le devolvió la pelota al intendente, señalándose que la seguridad es responsabilidad del municipio, que el jefe comunal “nos debe dar seguridad a todos porque es el jefe político” y lo acusó de querer “embarrar la cancha”.
Cruce de “atenciones”
El cruce de “atenciones” permite advertir que más allá de exponer puntos de vista sectoriales, no queda otra cosa que la sensación de estar ante funcionarios que le piden al otro que haga las cosas, pero que no miran hacia adentro. No se escuchan autocríticas, pareciera que nadie tiene nada para mejorar, nada para aportar.
El fiscal general no puede señalar que el organismo a su cargo no tiene nada que ver con la seguridad. Porque tiene que ver, y mucho. La buena o la mala actuación de los agentes de la Fiscalía puede llevar a que una persona quede parada de un lado o del otro de la ley, que sea castigada o que se vaya a su casa o a seguir delinquiendo.
La contracción al trabajo y el compromiso de los agentes de la Fiscalía son determinantes a la hora de la investigación de los hechos delictivos. Si eso no tiene que ver con la seguridad…
De la misma manera, Molina no termina de admitir toda la responsabilidad que le cabe al municipio y, en consecuencia, su relación con los jefes policiales suele ser ambigua. Un tanto cordial pero quizás carente de la necesaria firmeza que a veces hace falta para llevar adelante una prevención sólida.
Del mismo modo, se sigue dando vueltas con relación a la instalación de cámaras de seguridad en algunos puntos de la ciudad, cuestión votada por el Concejo hace largo tiempo pero que el Ejecutivo no comparte. Por un lado se dice que son de elevado costo, pero lo cierto es que el municipio no se ha ocupado del tema. Ni siquiera se sabe que se haya pedido un subsidio para ese fin, como se anunciara meses atrás desde la Secretaría de Gobierno.
Informaciones recientes señalan que las cámaras de seguridad comunes son blanco y negro, con una lente de 4 a 6 milímetros y soporte. Están acompañadas por una indispensable videograbadora que trabaja sobre un disco rígido que permite una grabación continua de entre tres y cuatro días. En el mercado, en la actualidad un equipo de este tipo tiene un costo de alrededor de 700 dólares por unidad, aunque los hay más caros y más baratos.
Se podría comenzar a trabajar en la ciudad con una decena de estos equipos, colocados estratégicamente. Se trataría de una inversión no demasiado onerosa que permitiría determinar las bondades y debilidades del sistema. En ese caso no se estaría hablando de una inversión demasiado significativa.
De cualquier modo, también se podría hacer evaluaciones en municipios donde ya funciona el sistema, al menos para aceptar o descartar, y hablar luego con propiedad y sobre la base de la experiencia hecha.
El municipio no puede quedarse al margen de la inseguridad, tiene un rol central y debe cumplirlo. Sobre todo cuando la Provincia se muestra ausente y carente de una política de seguridad global para el territorio bonaerense, cosa que viene ocurriendo desde hace décadas pero que se acentúa.
Sin cambios
La fuerza policial no ha cambiado demasiado en los últimos años. Más allá de las purgas, de los anuncios en grandes titulares, las
Los autocontroles no funcionan en la Policía, que se sigue manejando a tientas y sobre la emergencia, como el país mismo.
estadísticas poco creíbles y el incesante remplazo de ministros de Seguridad, es la misma Policía… sus miembros son los mismos. Ni siquiera ha mejorado la capacitación de los efectivos.
Sigue siendo una fuerza de seguridad dominada por la inestabilidad del poder político, sus fluctuaciones e intereses. Los vasos comunicantes entre políticos y policías están harto sospechados y no se han hecho esfuerzos para mejorar la transparencia de las acciones y los objetivos de las decisiones.
El intendente ha dicho que el jefe de la Policía Departamental debe permanecer en la ciudad los fines de semana, dada la importancia de su rol. Pero esto no ha venido ocurriendo desde hace largos años, salvo honrosas excepciones.
Si el empeño que se pone en la Policía para deslindar roles o dar explicaciones se pusiera para trabajar en materia de prevención del delito, probablemente la estadística delictiva real sería un poco más baja.
Los autocontroles no funcionan en la fuerza policial, que se sigue manejando a tientas y sobre la emergencia, como el país mismo.
Municipio, Policía y Justicia siguen sin responder al clamor popular de trabajo en conjunto. Las declaraciones cruzadas deslindando responsabilidades o el criterio de no salirse del territorio de cada uno, no sirven para nada. En cualquier caso, sirven para alimentar la confusión, la bronca y el hastío del vecino.
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