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Marcelo Díaz comenzó a trabajar como preparador físico en las divisiones inferiores de Rivadavia. Desde hace 13 años está a cargo del hockey del Club Del Valle y también trabaja en escuelas del distrito
Por Maximiliano Caloni
Redacción
Marcelo Díaz fue uno de los primeros egresados del Instituto de Educación Física de Necochea, pero no siguió el camino de la docencia, sino que su gran pasión, según cuenta es la preparación y formación de deportistas.
Todavía no se había recibido cuando comenzó a trabajar con las divisiones inferiores del Club Atlético Rivadavia. Por aquellos años, en el comienzo de la década del 90, realizaba la preparación física de los jóvenes futbolistas. “Tenía 20 años y todavía no me había recibido”, recuerda Díaz.
Luego, pegó el salto y comenzó a trabajar con la primera división de Jorge Newbery, de Lobería, y después llegó al Club Del Valle.
“En realidad, llegué a Del Valle a trabajar en una escuelita de hockey”, explicó, puntualizando que “realmente nadie tenía idea de hockey, pero así empezamos y ya llevamos 13 años en esto…”.
A diferencia de la gran mayoría de los profesores de educación física, Marcelo se interesó por la preparación física de deportistas y no se conformó con dar clases en alguna escuela.
“Me encanta y me apasiona el rendimiento y el entrenamiento deportivo”, sostiene, puntualizando que “debe ser porque siempre fui deportista”. Díaz es por demás claro: “A mí me gusta formar deportistas, esa es mi idea”.
De todas formas, explica que “también doy clases en escuelas de Quequén, Necochea y Ramón Santamarina, pero lo que más me gusta es la preparación física”, y sostiene que “me encanta trabajar con objetivos y entrenar pensando en competencias”.
El hockey
Luego de varios años realizando la preparación física de equipos de fútbol de la Liga Necochea, Marcelo Díaz recibió una propuesta para trabajar y comenzar a formar jugadoras de hockey.
“Realmente sabía poco y nada de hockey”, cuenta, indicando que “lo había visto en el Instituto, pero sabía solamente lo básico”. El Club Del Valle, se decidió a practicar ese deporte y hasta allí llegó Marcelo Díaz.
Cuando comenzó había solamente tres chicas, que habían quedado de una experiencia anterior. A los dos meses ya había 100 chicas que iban a practicar hockey a una cancha de fútbol 5 de la avenida 75.
“Cuando empezamos no había nada, así que junto con el Club armamos la cancha de hockey y todo lo demás para poder trabajar como se debe”
“Durante los dos primeros años realizamos un trabajo de formación”, continuó, para añadir que “luego, empezamos a competir en la Liga de Mar del Plata y desde entonces me encargo de la táctica y también de la preparación física, aunque ahora hay otro profesor que me ayuda”. También su mujer trabaja en el proyecto, en las categorías más bajas.
A lo largo de todos estos años, el Club ha desarrollado todo un proyecto con el hockey como base. En la actualidad, más de 150 chicas de entre 4 y 17 años entrenan durante toda la semana y compiten en Mar del Plata el fin de semana.
“Cuando empezamos no había nada, así que junto con el Club armamos la cancha de hockey y todo lo demás para poder trabajar como se debe”, cuenta.
Al comenzar a trabajar en forma más profesional en este deporte, Marcelo dejó de lado el fútbol. “Realmente no me dan los tiempos, pero además todo es muy diferente y se hace difícil hacer todo a la vez”, explicó.
Justamente, el cambio de deporte y de género también fue toda una experiencia para Díaz y hoy siente que es parte de su familia o “hasta un hijo”, dice entre risas.
Justamente, consultado sobre esas diferencias Marcelo explicó que “ya entre un grupo de hombres y un grupo de mujeres hay grandes diferencias”, argumentando que “las mujeres son más comprensivas y necesitan más de un entrenador; mientras que el hombre es menos dependiente, pero tiene otra forma de trabajo”.
Pese a todo, Díaz y su grupo de hockey a logrado crecer en forma constante a lo largo de 13 años y hoy es uno de los clubes protagonistas de la Liga de Mar del Plata. “Todo se logró con mucho esfuerzo y gracias al apoyo del club, las familias y las chicas”, sostuvo, aunque sabe internamente que su pasión ha sido fundamental en todo esto.
“Hay noches que estás entrenando y caen unas heladas terribles… Pero bueno, es lo que uno disfruta hacer y por eso todos le ponemos tanta pasión”, sostiene.
“Mi idea es poder hacer todo esto durante un par de años más y luego parar un poco”, sostiene, aunque sabe que su pasión por el deporte y la preparación física lo ha llevado a trabajar más de 12 horas diarias y formar a grandes deportistas, que, como él dijo, es su gran deseo “y algo que me cuesta dejar…”.
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