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Un grupo de voluntarios de Cáritas lleva a cabo la entrega de becas a 59 chicos que asisten a la secundaria. Visitan sus casas, acuden a las escuelas y les brindan su tiempo para que no desistan de ir a estudiar. Detalles de una noble labor
Por Raúl Jáuregui
Redacción
Silenciosamente, con mucho de esfuerzo personal, que según sus integrantes les es pagado con creces cuando un “chico sale adelante”, un grupo reducido de vecinos locales viene motorizando desde hace tres años el proyecto “Todos a la escuela”, que a través de Cáritas y por medio de becas para adquirir útiles y ropa, ayuda a que 59 niños y adolescentes carenciados puedan seguir contenidos en el sistema escolar.
El programa amparado en el sostén de la Iglesia Católica se financia a través de donaciones de particulares, empresas y entidades y en el presente año se han entregado 59 becas de 340 pesos cada una, dividas en dos cuotas de 170 que llegan a destino en los meses de marzo y agosto, respectivamente.
“En principio la ayuda estaba destinada a chicos de secundario, pero al descubrir que las necesidades estaban en todas las edades y que había que atenuar la deserción escolar que tenemos en nuestra ciudad, decidimos colaborar con niños de sexto Año en adelante”, indicó Olga Carrique, una de las componentes del equipo.
Por su parte Dora Capellán comentó que “quisiéramos ayudar más, porque realmente son muchos los que lo necesitan, pero tenemos que arreglarnos con lo que nos donan y repartirlo lo mejor posible. Ojalá pudiéramos incrementar nuestro presupuesto con la colaboración de más gente”.
Evitar la deserción
Corría el año 2005 cuando los integrantes del grupo de promoción social de Cáritas, que hasta entonces había trabajado en conseguir harina para enseñar a los responsables de las familias necesitadas a elaborar pan y pizzas con los cuales alimentarse y obtener dinero con su venta; consideraron que la vida de las mismas podría cambiar si se apuntaba no sólo a darles alimentos, sino a lograr que sus hijos tuvieran acceso a la educación primaria y secundaria, ya que estudios realizados por asistentes sociales daban cuenta que en Necochea la mayoría abandonaba la escuela para ir a trabajar.
Fue así que se creó el equipo de becas escolares de Cáritas local, que cuenta con el asesoramiento de los sacerdotes Héctor Díaz y Hernán David.
Un arduo trabajo
La voluntaria María de las Mercedes Yaben explicó que “en primera instancia realizamos campañas para recolectar dinero. Vemos a particulares, comerciantes y empresarios, que por fortuna colaboran y a ellos se suman socios, que aportan a voluntad”.
Por su parte Capellán contó que “a través de las distintas parroquias tomamos conocimiento de las familias necesitadas y luego vamos a visitar los hogares para conocer a quienes vamos a ayudar”.
Con sus propios móviles o a pie, de a dos o tres, las voluntarias del grupo golpean las puertas de precarias viviendas, donde son muy bien recibidas. ”Hasta nos convidan con mate, que es de lo poco que tienen”, puntualizan y destacan que “lo importante es que nuestra colaboración les llega en forma directa, sin intermediarios”.
La beca consiste en vales de distintos comercios, a través de los cuales los niños y jóvenes retiran útiles escolares e indumentaria. “Hay chicos que, pobrecitos, ni siquiera tienen ropa interior”, se lamenta Carrique.
Una vez acordada la beca no termina allí la función del programa, ya que las voluntarias acuden a las escuelas, para verificar con los docentes el comportamiento y aplicación del alumno y cuando llega el momento de renovar la ayuda, un buen boletín y los comprobantes de las compras realizadas, son las llaves. “No es sólo darles ayuda, sino que nos interesa que aprendan y progresen. Hay que ver con qué alegría nos vienen a mostrar sus notas”, resalta Yaben.
Entre los casos particulares en que el grupo colabora con sus becas, las voluntarias hicieron hincapié en “una mujer que a la vez que trabaja y hace esfuerzo para criar a sus hijos, cursa el bachillerato de adultos y tiene presencia en actividades de la comunidad. Nos pidió ayuda y se la concedimos porque cumplía sobradamente con los requisitos”.
Reuniones sociales
La colaboración del inquieto y solidario grupo de Cáritas no se detiene en la entrega de becas, ya que periódicamente les brindan agasajos a los chicos que están en el programa, consistentes en chocolate con facturas, que ellas mismas adquieren y la presentación de algún número artístico.
Los encuentros tienen lugar en las sede de las Hermanas Canosianas (en Quequén) y en la capilla de la Sagrada Familia (Necochea) y sobre los mismos, las voluntarais cuentan que “los chicos becados van acompañados con algún miembro mayor de la familia y disfrutamos mucho, porque los conocemos mejor”, cuentan.
Las integrantes
No por casualidad el grupo está compuesto en su mayoría por docentes jubiladas, quienes más que nadie saben la importancia que tiene la educación en la formación del individuo. Dora Capellán, María Marcedes Yaben, Celina Evangelista, Olga y Marta Carrique, Lilia Garat, Susana Pusineri, María Arrivillaga, Elsa Bonaura y Ernesto Fernández llevan a cabo, “ad honorem, esta noble forma de ayudar a los necesitados de Necochea y Quequén.
El sitio de reuniones es la parroquia Nuestra Señora del Carmen, pero la red de trabajo vincula a todas las iglesias y capillas de Necochea y Quequén.
En el diálogo con Ecos Diarios, las voluntarias instaron a “quienes quieran sumarse a nuestro grupo o colaborar con tantos necesitados, que se contacten con los teléfonos 42-2133; 42-2464 y 43-6470 o acudan a la parroquia Nuestra Señora del Carmen”.
A en el final destacaron el enunciado que resulta la brújula de sus desvelos: “Todos juntos podemos lograr una sociedad mejor. Nuestra mirada está en los niños y adolescentes que hoy requieren nuestra ayuda. Démosle una mano y quizá podamos cambiar la historia”.
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