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Testimonios de Oscar Lafourcade, mendocino, y nieto del impulsor de su construcción. De Dolores a Necochea. Hotel, bar y luego cine
Por Mario Maruca
Redacción
Don Pedro Lafourcade llegó a Necochea proveniente de Dolores, donde tenía una peluquería y fue presidente de la Sociedad Francesa de esa ciudad. Un día, su comercio se incendió por completo, los daños fueron totales y don Pedro, después de vivir durante 20 años en Dolores, decidió emigrar hacia otro lugar en busca de nuevos horizontes.
El proyecto de vida diferente lo depositó en nuestro medio, a fines del 1800, cuando comenzó a trabajar en el ex Hotel San Sebastián Argentino, que se emplazaba en un sector de la Villa balnearia.
Instalado en Necochea, debido a sus ganas de integrarse a la comunidad y con una visión permanente de crecimiento, se acercó a un grupo de inmigrantes franceses, que diariamente se reunía en la avenida Alsina (la actual 59). En el mismísimo predio donde se levantó, años más tarde, un edificio que fue y sigue siendo símbolo de la ciudad: el Cine Teatro París.
De esta forma se fue hilvanando una rica historia de vida de don Pedro Lafourcade, un hombre que apostó a Necochea y dejó sus raíces. “Hoy, los restos de mi abuelo descansan en el Panteón de la Sociedad Francesa, en el cementerio de Necochea, donde él quería estar para siempre“, relata emocionado y hasta con alguna lágrima en sus ojos, el doctor Oscar Lafourcade, médico radiólogo que vive en Mendoza, pero casi todos los veranos llega a nuestra ciudad para revivir momentos inolvidables de sus antecesores.
“Los directivos de la entidad estaban divididos en cuanto a sus opiniones sobre en qué invertir el dinero, que habían recaudado por las actividades sociales que en aquellos tiempos llevaban adelante“.
Luego de compartir el desayuno con su inseparable compañera María Mercedes, don Oscar -que acaba de cumplir 85 años y demuestra una lucidez envidiable-, recordó que “el abuelo puso primero un bar que se llamó París, que tuvo mucha repercusión por aquellos años y, económicamente, le permitió crecer de manera importante“.
Su personalidad inquieta y la búsqueda de nuevas alternativas laborales, lo llevaron a don Pedro Lafourcade, con el apoyo permanente de los franceses, a visitar la ciudad de Tres Arroyos, donde se habían iniciado las primeras proyecciones de películas que provenían de la Capital Federal.
Nace el Bar Cine París
Oscar Lafourcade muestra respeto y admiración por su abuelo don Pedro, cada vez que recuerda el intenso accionar de vida de una persona que vivió a pleno. “Cuando conoció cómo era el negocio de la proyección de películas y todo aquello que se necesitaba para instalar una pantalla de cine, se fue a Buenos Aires con un grupo de franceses para seguir con el proyecto de emitir filmes en Necochea“, señaló.
Corría 1904 y nació en la ciudad por obra y arte de don Pedro Lafourcade, el Bar Cine París. Fue toda una novedad para los necochenses y lo mismo para aquellas personas que visitaban la ciudad en diferentes épocas del año.
“Mi abuelo siempre me contaba que la Sociedad Francesa había avanzado mucho y el crecimiento institucional era constante“, dijo don Oscar, y luego reconoció que “los directivos de la entidad estaban divididos en cuanto a sus opiniones sobre en qué invertir el dinero, que habían recaudado por las actividades sociales que en aquellos tiempos llevaban adelante“.
Algunos dirigentes franceses pretendían abrir una farmacia mutual, abierta a la comunidad, otros, sin embargo, insistían en construir un cine y veían con muy buenos ojos lo bien que funcionaba el Bar Cine
La disputa interna entre los socios y directivos de la Sociedad Francesa, finalizó con el resultado a favor de la construcción del edificio del Cine París, para ampliar lo que había iniciado don Pedro.
París, que con mucho esfuerzo y dedicación regenteaba don Pedro Lafourcade, acompañado por un grupo de colaboradores que trabajaba a la par del líder.
Llegó el gran momento
La disputa interna entre los socios y directivos de la Sociedad Francesa, finalizó con el resultado a favor de la construcción del edificio del Cine París, para ampliar lo que había iniciado don Pedro.
Era tanto el furor en la comunidad por la proyección de películas, que triunfó la decisión de realizar un cine, que pudiera albergar a ciento de personas en su interior.
Los primeros movimientos de tierra se iniciaron en 1929, y la construcción finalizó en 1931.
“Mi padre, también llamado Pedro, colaboró con el abuelo, aportando dinero para llevar adelante la gran obra. Y cuando se produjo el estreno de la sala fue una jornada memorable para toda la familia“, destaca don Oscar Lafourcade.
Reconoció que “mi padre me puso a trabajar en donde lo necesitara, no tenía un puesto fijo. El Cine París, los días martes, jueves y sábados, proyectaba películas de estreno a la par de cualquier sala cinematográfica de Capital Federal. Había un día destinado a filmes para la mujer y el tradicional matiné de los domingos para la familia en general“.
Los Lafourcade se caracterizaron por ser muy puntuales con la hora de proyección de las películas. “Si el abuelo decía que había que comenzar a las 5 de la tarde, a esa hora se iniciaba la proyección. El tema era respetar a los clientes y de esa forma se fue imponiendo la
“Las comodidades y la acústica de la sala del París son inigualables, una de las mejores en el interior de la provincia de Buenos Aires”.
moda de ir al cine entre los necochenses, además de la calidad de las producciones“, relató don Oscar.
Llegó la competencia
Como todo nuevo emprendimiento que resulta favorable para quien lo lleve adelante, años después del gran éxito de la sala del Cine París, apareció la competencia: el Cine Atlántic, con un edificio muy particular de otra época, y comenzó a emitir películas a la par de su rival.
Esa competencia hizo que el joven Oscar Lafourcade, por aquellos años, tuviera que ir con el auto de la familia hasta la Estación Tamangueyú o a Mar del Plata, para retirar del servicio de tren las películas que venían de Buenos Aires.
“Yo viajaba unos kilómetros para apoderarme del material antes que llegara a Quequén, porque el tren se demoraba demasiado y llegaba el momento de proyectar las películas, entonces, el auto me permitía llegar más rápido“, reflexiona Oscar.
Por la sala del afamado Cine Teatro París pasaron cientos de grandes figuras, pero Oscar Lafourcade quiso mencionar a Pedro López Lagart con su compañía teatral; Berta Singermann; Carlos Gardel; y Francisco Canaro y su orquesta, entre otros.
“Las comodidades y la acústica de la sala del París son inigualables, una de las mejores en el interior de la provincia de Buenos Aires. Dicho por los propios actores y cantantes que la visitaron. Esta valoración, para la familia Lafourcade, siempre ha sido un verdadero orgullo“, terminó diciendo este hombre de 85 años, que contó una parte de la rica historia personal de su abuelo y su padre, impulsores de una construcción que enriqueció a la ciudad en otros tiempos: el Cine París, corazón del centro de Necochea.
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