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Desde hace seis años el Club Estación Quequén organiza un torneo de mus, que se extiende a lo largo de toda la temporada y se lleva a cabo en un gran clima de camaradería y sana amistad
Por Leonardo Menna
Redacción
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Suele ser muy común que un grupo de hombres se reuna para practicar algún deporte o tenga la clásica “peña de los viernes”. Pero no es tan frecuente que ese grupo se reuna para animar un torneo de mus en medio de un clima de cordialidad y camaradería y que ese mismo grupo perdure con el correr de los años.
Esto nació en el año 2003, cuando a José Luis Ortiz, ex dirigente y permanente colaborador de Estación Quequén, se le ocurrió organizar un torneo de mus, un tradicional juego de naipes, invitando para eso a un grupo de amigos y conocidos. Tanto éxito tuvo esa primera experiencia piloto, que decidieron hacer algo similar al año siguiente, pero se incrementó el grupo de participantes y fue así que se convirtió en una sana costumbre y se repite cada año, habiéndosele impuesto al torneo el nombre de “José Ismael Ortiz”, en homenaje a uno de los socios fundadores de la entidad albiverde.
Precisamente José Luis Ortiz, ideólogo y organizador de este particular torneo comentó que “surgió la idea para reunir un grupo de gente y después se fueron sumando algunos nuevos y en base a la cantidad de jugadores modificamos la forma de juego, hasta llegar a jugar todos contra todos por suma de puntos para que se extienda todo el año”.
Nuevas amistades
José Luis agregó que “inclusive había gente que no se conocía de antes y se han hecho nuevas amistades a partir de ahí y por ejemplo juntarse para ir a pescar. Se ha armado un clima muy lindo. El torneo comienza en mayo y se extiende hasta diciembre, jugándose una vez por mes”.
El organizador sostuvo que “no jugamos por dinero, lo que si hacemos es realizar un aporte al club, pero el objetivo es el de reunirnos, comer un asado, pasar un buen rato y despuntar el vicio jugando este torneo para divertirnos”.
Comenzará el viernes
El viernes próximo se pondrá en marcha la sexta edición de este tradicional torneo, con la participación de 16 o 17 equipos, en instalaciones del Club Teléfonos, lugar en el que se ha realizado en las últimas cuatro temporadas.
Hay jugadores, como el caso de Hugo Ramos, que ha jugado todas las ediciones del torneo. “Tenemos un trío que somos de Cristiano Muerto, en mi caso vivo acá, pero mis dos compañeros se vienen de allá especialmente para jugar y luego se vuelven. Lo más lindo que tiene esto es la cordialidad y la camaradería, porque había gente que no concía de antes, los he conocido jugando este torneo y hemos entablado una muy linda amistad”.
Ramos resaltó que “hay un ambiente bárbaro, porque nunca hay discusiones, mucho respeto. Realmente uno va y se siente a gusto, cómodo y, al margen de los resultados, vamos a pasarla bien. Además el torneo está muy bien organizado”.
Por su parte Carlos Picón, señaló que “yo también estoy desde el principio, pero cuando arrancaron tenía 11 años, iba a acompañar a mi padre (Crisanto) y a comer. Pero empecé a mirar, aprendí a jugar y me empezaron a llamar cuando les faltaba alguno y ahora ya estoy en un equipo junto a mi padre y mi cuñado (el futbolista Martín Avaca). La pasamos bárbaro, es todo muy cordial”.
Algo poco común
Por su parte Javier Ozaeta, integrante del actual equipo campeón, coincidió con sus compañeros que “no es común que un grupo se mantenga de esta manera y en un clima tan cordial. Porque hay personas de todas las edades, hay algunos pibes jóvenes, como el caso de Carlitos (Picón), gente de edad media y otros bastante más grandes y todos la pasamos muy bien. El año pasado empatamos el primer puesto, precisamente con el equipo de Picón y el desempate lo jugamos en el quincho de mi casa el 30 de diciembre. Y salió campeón mi equipo. De local no podía perder”, bromeó.
Ramos insistió en que “creo que la clave del éxito de este torneo y de la cordialidad, es que José (Ortiz), ha sabido elegir la gente, porque nos hemos mantenido todos los que nos iniciamos en 2003 y luego se han sumado algunos más, pero todos los que se acercaron después se han adaptado muy bien y se han quedado, ya forman parte del grupo”.
José Luis Ortiz sostuvo que “tenemos un reglamento por el que nos regimos, pero somos elásticos, no es que si alguno no está a cierta hora pierde los puntos, o cosas así, porque muchas veces por razones laborales se complica y es por eso que nos acomodamos a la situación”.
El organizador puntualizó que “primero cenamos todos juntos, como una peña, y después comenzamos a jugar”.
Otro de los asiduos concurrentes y protagonistas del torneo, Oscar Baliño explicó que “a todos nos gusta jugar al mus, pero fundamentalmente es muy lindo concurrir por el grupo que se ha armado. Somos constantes por el círculo de gente que hay y lo bien que lo pasamos”.
Un grupo de gente que se reune para pasar un momento ameno, que le ha dado continuidad a un torneo de mus, que a su vez se ha convertido en el pretexto ideal para reunirse en un clima cordial y de camaradería, pasar un buen momento entre gente de todas las edades y hacer esas amistades que perduran con el tiempo.
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