El inicio del sistema de estacionamiento medido, el 17 de octubre de 2006, fue controvertido, pero hoy ha sido exitoso
Por Vicente Di Santo
Redacción
El inicio del sistema de estacionamiento medido, el 17 de octubre de 2006, fue controvertido. No sólo porque había posiciones a favor y en contra, sino también –y fundamentalmente- porque implicó un cambio en la cultura de los conductores que habitualmente circulan por la zona céntrica.
De hecho, en los primeros tiempos no eran pocos los automovilistas “olvidadizos” que no dejaban su tarjeta, los que iban corriendo el auto de a ratos para eludir los controles, los que corregían una misma tarjeta varias veces sobrescribiéndola, y quienes imaginaban diversas alternativas para eludir el pago.
Del mismo modo, también se originaron situaciones controvertidas cuando desde el municipio se decidió –sobre el fin del verano de 2007- apelar reiteradamente al uso de la grúa para secuestrar a los automotores en infracción, ya fuera por falta de la tarjeta, como por el vencimiento de su vigencia.
Esa situación originó el enojo de los automovilistas y el pago de una suma cercana a los 50 pesos de multa por el uso de la grúa, además de tener que ir a buscar el auto hasta el predio de Tránsito, sito en avenida 59 entre 82 y 86.
Al principio, eran los propios cuidacoches y vendedores de tarjetas los que solicitaban la presencia de inspectores municipales, para aplicar un poco de rigor, frente a las “avivadas” o algún exceso de los conductores.
Con el paso del tiempo, la actividad fue normalizándose y la nueva rutina se fue imponiendo como una parte más del paisaje urbano céntrico.
La modalidad de estacionamiento medido permitió generar un nuevo orden en el sector céntrico de la ciudad.
Lo cierto es que la modalidad de estacionamiento medido permitió generar un nuevo orden en el sector de la ciudad más densamente transitado, cosa que han advertido hasta aquellos que en principio se habían mostrado en una postura claramente adversa.
Poco más de dos años atrás, la administración municipal consideraba la posibilidad de llevar adelante el nuevo sistema con control electrónico, pero la idea no prosperó en el Concejo Deliberante, razón por la que se optó por las tarjetas manuales y la venta y control a cargo de una cooperativa de cuidacoches, Los Amigos, y del Círculo de Jubilados y Pensionados Municipales.
Más cerca en el tiempo, cuando la Cámara Comercial sugirió instalar parquímetros, desde el municipio se respondió negativamente, sosteniéndose que se pretendía garantizar la continuidad laboral.
La alternativa, ahora, es ir hacia un sistema de ticketeras, sin prescindir del personal actual. Esto es lo que se ha mencionado en el municipio, pero no ha sido explicitado su funcionamiento.
Ampliación de la zona
Con los fondos obtenidos, el municipio adquirió algunas motocicletas y diversos elementos destinados a la División Tránsito, y luego decidió remodelar y mejorar las ramblas centrales de la avenida 59 entre 60 y 64. Pero al observar los positivos trabajos realizados en la primera de las cuadras, ya finalizados y en uso, pareciera que se ha alimentado la necesidad de ampliar los beneficios del sistema.
Ya se palpa en algunos sectores la idea de avanzar con el sistema hacia una ampliación de la zona vigente. En el municipio existe la seguridad de que están las condiciones dadas para generar cambios y avanzar en esa dirección.
Se habla de llevar la zona medida hasta las calles 62, 64 y 66 entre 63 y 65, y en un sector de la Plaza Dardo Rocha, sobre avenida 59 entre 58 y 60, al menos, aunque también se podrían agregar otras calles del paseo.
También se ha señalado en estos días que en una reunión realizada entre ediles del justicialismo y representantes de la Cámara Comercial, éstos solicitaron llevar el sistema a lo largo de la avenida 59, entre 40 y 56, incluyendo una remodelación de la plazoleta central similar a la realizada en 59 entre 60 y 62, donde se construyó un retorno interno que ha sido bien valorado por los automovilistas.
En la misma reunión se escuchó la idea de avanzar con el sistema en el “serrucho” de la avenida 59 hasta la calle 70, con lo que se ampliaría en dos cuadras la obligatoriedad de pagar un peso por hora para estacionar.
De la misma manera, se cree que también se podría ampliar el servicio hasta la calle 55 entre 60 y 66, por lo menos, aunque todo esto será materia de estudio y cambio de ideas en los próximos días.
Otro aspecto a estudiar debiera ser la vigencia del sistema en horario vespertino los días sábado. En ese sentido, existieron posiciones contrapuestas. Habría que analizar cuál ha sido la densidad de estacionamiento en esas jornadas y determinar si se justifica continuar o no con su aplicación.
Se analiza también la posibilidad de que algunos comercios habilitados especialmente puedan expender tarjetas, sobre todo en los horarios en los que decrece la presencia de vendedores en las veredas.
Se trata de una alternativa que debiera ser tenida en cuenta, considerando que uno de los puntos débiles del sistema es la reiterada ausencia de vendedores de tarjetas, en algunos sectores o en determinados horarios.
A un año y medio de vigencia del sistema de estacionamiento medido, se palpan de manera fehaciente algunos beneficios.
Es habitual observar la presencia de conductores que se bajan de sus vehículos y comienzan a “cabecear”, a la búsqueda de vendedores que, en ocasiones, no aparecen a la vista del interesado.
Por lo que se ha conversado hasta ahora –y lo señalado por el secretario municipal de Gobierno, hace un mes-, más allá de la existencia de un proceso de inflación creciente, no se contempla por el momento un aumento en el costo del servicio. “La idea es prorrogar el servicio un año más, sin modificar los valores actuales, señaló Mario Diez a mediados de marzo.
Uno de los aspectos que queda por discutir es qué hacer con las zonas de libre estacionamiento que poseen reparticiones del Poder Judicial, bancos o establecimientos escolares. Al respecto hay posiciones contrapuestas, aunque prima una idea de que solamente se ofrezcan excepciones a las clínicas o cines en horario de función.
Fue un acierto no trasladar la vigencia del sistema a la Villa Díaz Vélez, que tiene una complejidad distinta a la del centro y donde aún resta determinar qué se hará con el estacionamiento de vehículos, una vez que pueda concretarse la anunciada remodelación del frente costero, que prevé eliminar dos tercios de los espacios actuales que disponen los balnearios para ese fin.
A un año y medio de vigencia del sistema de estacionamiento medido en la zona céntrica, se palpan de manera fehaciente algunos beneficios, como el ordenamiento vehicular y la compra de equipamiento y realización de obras con sus beneficios económicos.
Es tiempo, ahora, de producir algunos ajustes necesarios en su funcionamiento, de manera de mejorarlo, dentro de lo posible, para incrementar sus resultados.
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