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Los productores autoconvocados pusieron presión a los concejales
“¡Hablá de De la Rúa, que dejó al país en llamas!”, le gritó desde su banca José Luis Vidal (Frente Justicialista para la Victoria) al radical Juan Pablo Villarreal, cuando el edil oficialista estaba acusando a “los Kirchner” de ser iguales a Carlos Menem y responsabilizarlos por la situación que vive el país. Pero antes tildó de hipócritas a sus pares de la oposición por entender que hacían un “discurso demagógico” frente a los productores rurales, recordándoles que no acompañaron oportunamente el proyecto que se impulsó desde la UCR exhortando al diálogo del campo y el gobierno, al tiempo que se cuestionaba las retenciones.
El episodio fue un triste cierre –el jueves a la noche en el Concejo Deliberante- de una reunión cargada de tensión, donde los productores autoconvocados fueron a exigirle a los concejales un pronunciamiento público a favor de su lucha, quedando en evidencia que querían pasar factura a los kirchneristas por conceptos vertidos en la sesión en la cual no votaron a favor de la iniciativa oficialista.
Algunos ediles opositores acomodaron el discurso a la ocasión, hasta criticaron al gobierno, reconociendo que se deben al proyecto político que representan (Claudia Dufau), en tanto que otros salieron del paso demandando mayor coparticipación (Ricardo Fernández). También hubo quienes permanecieron callados y visiblemente nerviosos, como la presidenta de la bancada del Frente Justicialista para la Victoria, Ana Asa, quien al final increpó duramente a Villarreal, señalando que no tiene contracción al trabajo legislativo.
En la mira
Pero uno de los objetivos de los productores era escuchar a María de los Angeles Haberle, dado que oportunamente había formulado críticas al sector del agro. Cuando terminó la sesión ordinaria y la concejala del Movimiento Evita para la Victoria se levantó de su banca, se observó a una de las personas que estaba con los productores cómo salió corriendo por el pasillo para colocarse en una de las puertas, como cerrándole el paso, para impedir que se retirara del recinto, intimidándola con su presencia.
Posteriormente, la edil -asesorada por el ex concejal Luis Mardegán- dio a conocer parcialmente su posición y fue descalificada constantemente, a la vez que se le sugirió “que se informe antes de hablar…”.
Por la carpa
Los autoconvocados, que tuvieron a Germán Dalí como su vocero, no pudieron lograr su propósito de utilizar la banca abierta, dado que el presidente del cuerpo, Fernando Kuhn, y los titulares de bloque, entendieron que no se habían cumplido los requisitos formales, como pedirla con la suficiente anticipación.
“Hay normas y deben ser cumplidas, no podemos quebrarlas. De lo contrario se sentaría un precedente negativo”, les explicó el radical Gonzalo Diez.
Muchos de los diálogos previos a la sesión se registraron en el pasillo, con tonos de voz más subidos que lo normal, no aceptando los productores ser recibidos al día siguiente en la comisión de Asuntos Agrarios.
Finalmente, se descomprimió la situación cuando se convino recibirlos al término de la sesión.
“Los queremos ver en la carpa (levantada frente a la Plaza) para saber si apoyan nuestro reclamo o no”, fue una de las frases que tuvieron como destinatarios a los vapuleados concejales de la oposición, mientras los del oficialismo salvaban la ropa recordando el proyecto impulsado y reiterando su respaldo al campo.
Germán Dalí, antes de retirarse, solicitó el apoyo de “gente del sindicalismo necochense que es muy fuerte”, en obvia alusión al secretario general de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estiba (Uatre), Gerónimo Venegas, quien se ha mantenido prescindente y se ha ofrecido como mediador en este conflicto.
Ovacionado
El radical Alfredo Maldonado recibió una ovación cuando en el transcurso de la sesión replicó severamente a Haberle y remarcó la necesidad de que la Nación remita los fondos suficientes a los municipios. Esto sucedió al tratarse el proyecto de ordenanza para una nueva moratoria, ocasión en la que la concejala kirchnerista decidió abstenerse, entre otras cosas, porque “faltaban ideas creativas e innovadoras” para recaudar más.
“¡Pónganle retenciones!”, le gritaron desde la barra.
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