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Son lámparas de sodio de 250 watts, que cuestan por unidad, 200 pesos
Un total de 15 luminarias pertenecientes al paseo costero y portuario de nuestra ciudad, fueron destrozadas por el accionar vandálico de personas inescrupulosas y que no pretenden otra cosa, que hacer daño a todo aquello que pertenezca a la sociedad en su conjunto.
El lamentable episodio ocurrió durante las últimas horas en la continuidad de la avenida 2, desde 71 hasta la Escollera Sur y el sitio de pescadores conocido como “El Chorro”. También en calle 63, desde avenidas 2 a 10, sector cuyo flamante sistema lumínico había sido inaugurado en marzo pasado, en una primera etapa.
Posteriormente, llegó el turno de la segunda etapa, en el tramo de la avenida 2, que une la Villa balnearia con el Puerto necochense.
La obra fue ejecutada con fondos del Consorcio de Gestión del Puerto de Quequén y tuvo un costo de 180.000 pesos.
Relevamiento
Durante un relevamiento efectuado en la tarde de ayer por parte de personal del ente portuario, se pudo establecer que son 15 las lámparas de sodio, de 250 watts de potencia, que han sido inutilizadas por manos anónimas y con el sólo objetivo de provocar daño.
Las luminarias tienen un costo, cada una, de 200 pesos, aproximadamente, y están instaladas sobre columnas de hormigón de 7,50 metros de altura.
Los trabajos de colocación de todo el cordón de iluminación estuvieron a cargo de personal de la Usina Popular Cooperativa “Sebastián de María”, mientras que el mantenimiento del sector es responsabilidad de la Municipalidad de Necochea, según informó el presidente del Consorcio de Gestión, Mario Goicoechea.
Posible protección
Por su parte, el jefe del Departamento Técnico de la UPC, Eduardo Rodríguez, confirmó que en la entidad cooperativa no había reclamos acerca de la rotura de las lámparas de sodio, que otorgan una luz amarilla y ofrecen un relieve diferente al paseo costero y portuario.
Rodríguez precisó que ante esta coyuntura planteada con el destrozo de 15 luminarias, “deberemos tomar cartas en el asunto y ver la posibilidad de colocar algún tipo de proteccción”, señaló el funcionario de la Usina.
Agregó que “es una zona muy solitaria y esto permite el accionar delictivo de algunas personas, pero es una verdadera pena que destruyan lo que fue puesto en funcionamiento hace tan poco tiempo y con el esfuerzo de las instituciones”.
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