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Diversos rubros se ven afectados por la situación que atraviesa el campo. Incertidumbre generalizada
Se sienten notoriamente en nuestro medio las consecuencias del paro agropecuario, que se prolongó por espacio de 21 días, y del conflicto aún abierto con el gobierno, y que todavía no encuentra una solución definitiva. La incidencia se manifiesta en diferentes rubros, varios de ellos, directamente asociados al campo, pero en general, la recesión puede observarse en la cadena de pagos, que se ha visto cortada en Necochea y en otras ciudades.
“El interior va a sufrir los mayores perjuicios por la medida de fuerza y se evidenciará dentro de algunos meses, en la economía de cada lugar”, se había advertido durante el desarrollo del paro, en uno de los tantos piquetes que hubo junto a las rutas.
La situación planteada se confirma con la falta de dinero en efectivo en el mercado; se libra mayor cantidad de cheques a 30, 60 ó 90 días; hay más utilización de las tarjetas de crédito, y en los comercios las ventas cayeron entre un 30 y un 40 por ciento, trazando una comparación con lo sucedido en la misma época del año pasado.
El sector productivo del agro debe atravesar uno de los peores momentos desde hace muchos años a esta parte; y la prueba está dada en helecho de que aún no se sabe qué va a pasar con el trigo, más allá del conflicto suscitado por el aumento de las retenciones a la soja y el girasol, decisión adoptada por el gobierno nacional el pasado 11 de marzo y que luego desencadenó en la dura postura de los chacareros.
Concesionarias consultas por Ecos Diarios admitieron también que se ha desacelerado notablemente la venta de automotores y camionetas, éstas mayoritariamente adquiridas por el sector rural.
¿Se sembrará trigo?
Hay que definir en estos días el ciclo de la siembra para la campaña de trigo y las perspectivas son muy desfavorables. El cultivo no cuenta con precio disponible; se mantiene cerrado el mercado de exportación, más allá de las promesas de apertura del mismo, por parte del gobierno durante los días de negociación; fertilizantes y agroquímicos aumentaron un ciento por ciento, en relación al año pasado. Esto permite confirmar un panorama bastante desalentador para un cereal tan tradicional para el Sudeste bonaerense.
Ya se habla frente a esta coyuntura, de una merma de entre un 25 y un 40 por ciento de la superficie sembrada. “Los productores no quieren saber nada con el trigo”, es lo que se escucha en las reuniones de dirigentes de entidades agropecuarias, donde se analiza la realidad que vive el sector y el desarrollo de las tratativas con el gobierno de la Nación.
Comercio resentido
La recesión está instalada en Necochea y la mayoría de los comerciantes consultados, coinciden en que está cortada la cadena de pagos. Se libran cheques a mayores plazos y hay faltante de dinero, al menos, en negocios vinculados directamente con el sector agropecuario.
En Casa Prieto, de Quequén-Necochea, fueron categóricos al manifestar que “las ventas se desplomaron hasta un 40 por ciento, y como trabajamos mucho con el campo, tantos días de paro y las posteriores consecuencias, han afectado mucho a nuestro comercio”, resaltó Fernando Burgos.
Agregó que “la recesión es notable, hay poco efectivo en la calle y la gente compra con tarjeta de crédito”.
Por su parte, Juan Larrea, de Millenium, consideró que “notamos retracción en la cadena de pagos, pero en general, abril fue un mes razonable”, y añadió que “nuestro comercio no depende solamente del campo”.
Corte en los pagos
José Luis Arrate confirmó que “seguimos vendiendo a los productores porque la cosecha se realizó igual, a pesar de las protestas, pero el mayor problema ha sido la merma en los pagos y hemos tenido una baja sensible en la comercialización de camionetas”.
Otro rubro vinculado con el sector agropecuario es la gomería. Irineo Rabioglio, de Gomería Gutiérrez, donde se coincidió en el recorte existente en la cadena de pagos, aunque se reconoció que “a pesar de los inconvenientes nosotros seguimos atendiendo a los chacareros, ya que la cosecha se llevó a cabo, pero no sabemos qué pasará cuando termine”.
El comerciante de la misma actividad, Vicente Caputo, dijo que “atendemos camionetas de productores, pero no estamos directamente ligados al sector. No nos hemos sentido tan afectados, pero se puede apreciar que varias ventas se hicieron con tarjeta y no con efectivo, evidenciándose faltante de dinero”.
Mientras se vive este panorama de incertidumbre en diferentes sectores comerciales, la sociedad en general, reclama por una relación pacífica y de sentido común entre las partes involucradas, en el conflicto planteado entre el sector agropecuario y el gobierno nacional.
Es incuestionable, que la recesión económica se nota de manera importante en las economías regionales, y nuestra ciudad no evade este inconveniente. Pero también está en claro que, en la puja de intereses, el mayor derrotado sigue siendo el país.
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