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Forma parte de un relevamiento que abarca a todo el litoral marítimo del país. Un detallado repaso por la fauna, flora, fuentes de contaminación y recursos que demandó cuatro años de trabajo a un plantel integrado por 50 expertos argentinos
Por Raúl Jáuregui
Redacción
Tras cuatro años de producción e investigación realizada por 50 especialistas de todo el país, desde mediados de este mes, con sólo cliquear www.ambienbte.gov.ar se podrá acceder al Atlas de Sensibilidad Ambiental de la Costa y el Mar Argentino, un ambicioso trabajo que incluye material sobre Necochea y Quequén y que revela aspectos relacionados a la ecología, fauna y flora de los 5.000 kilómetros de la costa argentina, desde el canal de Beagle al Río de la Plata.
El Atlas, que empezó a elaborarse en 2004, con tareas financiadas por el Banco Mundial a través del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) y la Fundación Vida Silvestre, ha estado a cargo de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, junto al Servicio de Hidrografía Naval y Prefectura Naval Argentina.
El relevamiento, el primero en su tipo que se desarrolla en el país, describe en detalle las características de diversas plantas, animales, la salinidad y temperatura del mar; además de la explotación de los recursos y la actual contaminación ambiental del litoral marítimo argentino, uno de los 25 de mayor longitud del mundo.
Los tipos de costa, fuentes de contaminación, construcciones y señalizaciones (puertos y faros), áreas de concentración de aves y mamíferos marinos, sectores protegidos y la exploración y explotación petrolera, constituyen otros aspectos de este atractivo compendio.
Un equipo de trabajo de 50 expertos (varios de ellos Mar del Plata y Puerto Madryn) tuvo a su cargo la construcción del Atlas, que contó con la dirección del prestigioso profesional Demetrio Boltovskoy, doctor en Ciencias Biológicas de la Universidad de Buenos Aires y actual investigador del Conicet, que cuenta con más de un centenar de trabajos de investigación publicados y ha obtenido diversos premios.
El coordinador explicó a Ecos Diarios que “hicimos un relevamiento general de todo el frente marítimo del país, con una semblanza de cada lugar, enfocada en distintos aspectos”, a la vez que añadió que “los módulos temáticos están centrados sobre los grupos de animales y plantas de cada zona, citando su lugar de aparición, abundancia, zonas de pesca y sectores de explotación de distintos recursos”.
Aporte de Vida Silvestre
En principio el trabajo iba a comprender a las cuatro provincias patagónicas, pero merced al aporte económico de la Fundación Vida Silvestre, se incluyó la Provincia de Buenos Aires.
Al respecto el geógrafo de esa entidad, Germán Palé, indicó a Ecos Diarios que “nosotros, en nuestro carácter de ONG nos sumamos al proyecto, porque entendíamos que era importante que la costa de la Provincia figurara en el Atlas de Sensibilidad, un documento de real importancia para el desarrollo costero de nuestro país”.
Cómo figura Necochea
Merced al contacto con el coordinador del proyecto, Ecos Diarios accedió en exclusiva al material relacionado a Necochea y Quequén, que forma parte del Atlas de Sensibilidad Ambiental de la Costa y el Mar Argentino.
A modo de anticipo, vale destacar que nuestra costa está reflejada en una de las 46 cartas explicativas, que con textos y fotografías integran el trabajo, referenciando la flora, fauna y tipo de costa y playas de cada lugar.
La carta que hace foco en nuestra región, comprende unos 100 kilómetros de costa, entre Necochea y Chapadmalal y detalla las características topográficas de la costa, la dinámica de las dunas activas, la constitución de sus playas y la flora y fauna marina (representada por los organismos infaunales, entre los que se destacan los moluscos).
El trabajo también hace hincapié en los factores de riesgo ecológico, mencionando entre ellos el tránsito de vehículos de doble tracción y cuatriciclos, que degradan “muy significativamente” el ambiente.
A su vez, el Atlas se refiere en forma somera al Puerto Quequén y su actividad, y da cuenta que “las ciudades de Necochea y Quequén vierten sus residuos cloacales al mar, solamente con tratamiento primario”.
En la carta aparecen bellas fotografías color de las playas locales en sus distintas variantes, a la vez que se muestra una imagen satelital tomada por el Google Earth.
En el caso de Mar del Plata, el Atlas la considera un área sensible, según el director del proyecto, Demetrio Boltovskoy “porque hay reservas ecológicas que están amenazadas”.
La obra está dividida en tres secciones principales: módulos temáticos (describen los temas más importantes vinculados con la vulnerabilidad del mar y la costa) ; cartografías interactivas (ilustran la distribución de las variables de interés para la vulnerabilidad de los ambientes costeros y marinos cubiertos por el trabajo) y cartas de sensibilidad (ilustran gráficamente los atributos más salientes del mar y la costa en cuanto a las perturbaciones de origen antrópico, la degradación cualitativa en general y la contaminación debido a derrames de hidrocarburos en particular).
Este trabajo profesional resume la información disponible y se constituye en una útil base de consulta, a la vez que pone al día los vacíos de información más importantes.
“Los especialistas que colaboraron con el proyecto son investigadores de instituciones nacionales de renombre, altamente especializados en sus respectivos temas y con muchos años de experiencia. En consecuencia, el resultado de esta compilación no es una mera repetición, sino un análisis crítico y selectivo”, concluyó Boltovskoy.
Como en todo el mundo
Si bien el Atlas de Sensibilidad Ambiental de la Costa y el Mar Argentino hace foco en nuestra situación, deja en claro que las amenazas de la costa nacional no difieren de las identificadas en otras áreas del mundo con condiciones similares.
Al citar las anomalías, da cuenta de: 1) la sobreexplotación de recursos, sobre todo en lo que atañe a la pesca. Ello sustrae los recursos alimentarios necesarios para el sostén de la fauna de los niveles tróficos superiores, impacta sobre la estructura y la fauna de los fondos marinos afectados por las operaciones pesqueras, así como sobre las numerosas especies no blanco, incluyendo aves y mamíferos marinos, comunes en las capturas incidentales.
(2) Alteración física del medio por actividades mineras, desarrollo urbano costero, erosión.
(3) Contaminación, principalmente proveniente de fuentes terrestres (vertido de aguas servidas domiciliarias, desagües cloacales e industriales, contaminación vinculada a la explotación y transporte de hidrocarburos y contaminación originada en el mar por buques pesqueros, de transporte y turísticos).
(4) Introducción de especies foráneas, ya sea deliberadamente, para fines comerciales (ejemplo maricultura), o accidentalmente, con el agua de lastre.
(5) Turismo (perturbación de la fauna costera, colonias y apostaderos de aves y mamíferos).
(6) Modificaciones climáticas y ambientales en general debidas a efectos globales, como el efecto invernadero y la degradación de la capa de ozono.
El trabajo sentencia que “cuando mejor se conozcan los elementos involucrados, más posibilidades tendrá el hombre de prevenir o revertir los efectos nocivos de las actividades sobre los mismos”.
Luego destaca que “cuanto mejor informada y más educada esté la población con respecto a temas ecológicos, más fácil será la implementación de las medidas necesarias para evitar afectar el ambiente que se desea proteger”.
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