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Con marcado éxito hace 22 años el decano iniciaba su inolvidable paso por la segunda competencia a nivel nacional, con un poderoso equipo que quedó en la hostoria del deporte necochense
Por Leonardo Menna
Redacción
Rivadavia iniciaba con marcado éxito su derrotero por la Liga Nacional B de básquetbol, el segundo torneo en importancia del básquet nacional. En el momento en el que el básquetbol resurgía a nivel nacional, con la creación de la Liga Nacional, Necochea era protagonista con la participación de Rivadavia, primero en la C y hace 22 años debutando en la Liga B, en busca de un lugar en la máxima competencia nacional.
Duelos memorables
Rivadavia debutaba en gran forma en la Liga B, derrotando como local, en el Piso de Deportes, a Sporting de Punta Alta, otro poderoso equipo, lo que sería el inicio de una serie de duelos memorables entre estos dos equipos a lo largo de la Liga. Ambos elencos contaban con dos de las parejas de jugadores norteamericanos más fuertes que en ese momento andaban por nuestro país. Por el lado del decano, el inolvidable talentoso Neal Robinson, un malabarista del basquet, y la fuerza y espectacularidad de Leroy Moreno, hacían un binomio temible. Por el lado de los puntaltenses, Barney Mines, un jugador muy hábil, veloz e inteligente, y el goleador Manuel Forrest.
En aquel primer partido de la Liga B, el decano derrotó a los puntaltenses por 114 a 109, en un partidazo, con 42 puntos de Robinson y 24 de Moreno por el lado del vencedor, mientras que Forrest anotaba 33 y Mines 31, en tareas sobresalientes de los cuatro norteamericanos.
El equipo necochense además contaba con jugadores de enorme calidad, como el experimentado ayuda o alero Vicente Pellegrino, un excelente jugador que en la noche del debut en la B anotó 25 puntos; el hábil y por entonces juvenil base Gastón Zagrodny y el fuerte y aguerrido pívot chaqueño Dante Fleitas, en lo que era el habitual quinteto inicial. También contaba en sus filas al necochense Walter Rossi, en su vuelta a nuestra ciudad tras su paso por Bahía Blanca, el marplatense Raúl Scaglione, el bahiense Héctor Priore, entre otros, en ese momento con la dirección técnica de la gran figura del básquet local de todos los tiempos, José Ignacio “Polo” De Lizaso.

Fue indudablemente el mejor momento del básquetbol en la ciudad, con un estadio Piso de Deportes que se llenaba en cada presentación del decano, para presenciar excelentes espectáculos, los resultados acompañaban, venían poderosos equipos, con muy buenos jugadores. Los recordados duelos con Peñarol y Quilmes de Mar del Plata eran los grandes clásicos de la Liga B. Venían fuertes equipos para realizar encuentros amistosos, como la selección argentina que dirigía Flor Meléndez o el poderoso Ferro Carril Oeste en el que jugaba Miguel Cortijo, entre otras figuras.
Una multitud de pequeños se acercaban para jugar en las formativas, todos andaban picando la “americana” y los entrenamientos de la primera división hacían furor, porque mucha gente se acercaba, en especial los más jóvenes, para ver más de cerca de sus ídolos.
La época de oro del básquet de Necochea. Rivadavia comenzaba hace 22 años su exitoso paso por la Liga Nacional B. Toda una ciudad se había convertido en experta en básquet y en el país, comenzaba a hablarse de la gran plaza que significaba Necochea para el básquetbol nacional.
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