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El paro comenzó el 13 de marzo. Para entonces ya había incrementos en combustibles, pan, carne y otros artículos de la canasta básica
Más allá de lo que indica mes a mes el índice de precios que elabora el Indec (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos), la realidad es que la inflación es superior a lo que se dice y los aumentos no se dieron únicamente tras el conflicto con el sector agropecuario, como intenta transmitir el gobierno nacional.
Antes de que se produjera el paro agropecuario, que se inició el 13 de marzo, la mayoría de los productos de la canasta básica de alimentos mostraban subas de hasta un 20 por ciento, según indicaron los almaceneros de nuestra ciudad.
La carne, el pan, los fiambres, algunas bebidas, lácteos y otros productos tuvieron en los últimos meses variantes en sus precios y, en algunos casos, el desabastecimiento se produjo durante el verano y no solamente cuando los productores agropecuarios decidieron cortar las rutas.
Hasta un 15%
El paro agropecuario comenzó el 13 de marzo, días después de que el gobierno nacional anunciara un nuevo sistema de retenciones móviles a la exportación de granos. Semanas después, le tocaría al biodiesel, que pasaba a tributar de un 5 a un 20 por ciento. También el sector frutícola se quejaba por este sistema de retenciones (tributa el 10%).
Si bien el corte de rutas no se produjo en forma inmediata, ni en todas las localidades del país, rápidamente desde el gobierno se intentó poner al campo contra la población, argumentando que la protesta produciría desabastecimiento e inflación.
Pero en realidad, la suba de precios en los productos de la canasta básica de alimentos comenzó mucho antes, incluso la falta de algunos comestibles se venía dando desde varios meses tras, los últimos del año anterior.
Ecos Diarios realizó una recorrida por varios almacenes de diferentes puntos de la ciudad y, en su mayoría, los almaceneros coincidieron en argumentar que los aumentos se produjeron antes, durante y después del paro agropecuario, pero la protesta no fue lo que los impulsó.
“Desde principio de año hay aumentos en forma paulatina en casi todos los productos”, sostuvo el propietario de un comercio del centro de la ciudad, al tiempo que otro colega agregó que “las subas incluían a todos los productos”.
Según relataron los comerciantes, entre los productos que registraban subas antes del paro agropecuario se encontraban las galletitas, productos embasados en latas, quesos y fiambres, lácteos y artículos de limpieza.
“Por ejemplo, las gaseosas tuvieron dos aumentos”, contó un almacenero, añadiendo que “las galletitas, entre febrero y marzo tuvieron una suba de un 5 y un 11 por ciento, respectivamente”.
En notas realizadas por Ecos Diarios durante el último febrero se puede apreciar que el pan tuvo un aumento del 10 por ciento y el kilo pasó a costar 4,40 pesos, mientras que las facturas rondaban entre los 4 y 7,4 pesos la docena. También hubo subas en otros productos, aunque el índice de inflación del Indec marcó 0,9% para ese mes y desde el gobierno nacional se defendía esa información.
Según los datos provistos a este matutino, todos los incrementos rondaron entre el 3 y 15 por ciento, dependiendo el producto y en algunos casos hubo más de una suba en dos meses. También faltaban varios productos.
La carne, un problema
Los comerciantes consultados coincidieron al afirmar que el mayor problema que hubo durante este año ha sido el sector vacuno. Por diferentes motivos que nadie supo explicar, hubo aumentos y también faltante.
Incluso carniceros que dialogaron con Ecos Diarios reconocieron que el sector ha vivido innumerables inconvenientes durante todo 2008 y el paro agropecuario no hizo más que pronunciar un problema que venía de tiempo atrás.
El gobierno nacional anunció con bombos y platillos, el 8 de marzo, un acuerdo de precios para ponerle un tope a 13 cortes populares. Así, el asado costaría $ 10,01; la carnaza 7,09; la picada 7,13; el roast beef 9,45; el vacío 12,24; la falda 4,55; la nalga 14,20; el bife ancho 12,56; entraña 12,03; la paleta 10,60; el matambre 12,40; cuadrada 11,94; y el hueso con carne 2,62 pesos el kilo.
El resto de los cortes mantenían sus precios, muchos de los cuales ya habían tenido aumentos durante finales de 2007 y primeros meses del corriente año. De todas formas, el acuerdo nunca llegó a las góndolas de Necochea.
El 10 de marzo, Florencia Kuhn, de carnicería Kuhn, indicaba que “no se respeta ni el tope de precios ni el valor de algunos cortes especiales”, agregando que “todo depende del precio al que te bajan la media res el abastecedor”.
Por entonces, la media res tenía un precio de 9 pesos el kilo, las milanesas oscilaban entre los 16 y 19 pesos y el lomo llegó a valer 28 pesos por kilo. Todo, antes de que se iniciara el paro agropecuario, lo que muestra que la espiral inflacionaria no se refleja en los números del Indec.
Por último, debe decirse que también el pollo y el pescado subieron su valor, sobre todo cuando la falta de carne en las carnicerías de la ciudad comenzó a notarse.
“Ha habido aumentos paulatinos durante todo el año y en 2007 también”, sostuvo sin miedo a equivocarse un conocido y veterano almacenero de nuestra ciudad, añadiendo que los mismos se dieron “en casi todos los productos… es más fácil decir cuál no tuvo aumento”.
“Todo ha subido…”, se lamentó otro comerciante consultado, mientras que otros coincidieron en asegurar que “las subas no las provocó el campo, antes ya había incrementos en productos y nadie decía nada”.
Mientras tanto, el Indec se encarga de mostrar una realidad que no es la que vive Necochea y tampoco el resto del país. Según sus datos, el índice de inflación en 2008 llega a 3,3%, pero los precios de todos los productos de consumo básico y masivo han subido mucho más.
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