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Voladura de techos, viviendas inundadas, postes caídos y cables cortados, fueron algunos de los trastornos que provocó el fuerte temporal de lluvia y viento que se registró pasado el mediodía en nuestro medio y que, afortunadamente, no arrojó heridos ni personas evacuadas.
La intensidad del fenómeno climático estuvo dada en que en sólo en media hora llovieron casi 50 milímetros, de una precipitación total en toda la jornada de 73,5 milímetros.
El agobiante calor que predominó hasta las primeras horas de la tarde se interrumpió abruptamente cuando se desató un verdadero vendaval, lo cual ocasionó el anegamiento de numerosas calles y avenidas de Necochea, en tanto que los peores problemas se registraron en Quequén, dado que allí se vieron afectadas humildes familias que padecieron la voladura de chapas de los techos de las viviendas.
Operativo
La Dirección de Defensa Civil, a cargo de Juan Domingo Llorens, dispuso un rápido operativo de asistencia para colaborar con los damnificados, mientras que efectivos de los cuerpos de Bomberos de Necochea y Quequén debieron realizar numerosas salidas para atender a los llamados de vecinos.
Precisamente, en esta última población ribereña el viento voló chapas de los techos de de casas ubicadas en 531 Nº 2600 y 541 Nº 3300, procediéndose a colocar bolsas con arena para sujetar la cubierta de ambas viviendas, así como el municipio aportó colchones y frazadas porque los que había en el interior quedaron absolutamente empapados.
En el caso de Necochea, la complicación mayor la sufrió una familia de 80 y 39, ya que el agua ingresó al inmueble debido a un problema de niveles, obligando a que palas mecánicas debieran trabajar y contribuir al desagote.
“Por suerte no hemos tenido heridos ni evacuados”, expresó el director de Defensa Civil, Juan Domingo Llorens, quien destacó el accionar de Bomberos y del Radio Club.
El funcionario manifestó que no se contaba con ningún tipo de alerta pronosticando este fenómeno, aunque aclaró que no se trató de un temporal de dimensiones significativas.
Al suelo
Mientras tanto, varios postes de teléfono que cayeron por el viento lo hicieron sobre líneas de electricidad de la Usina Popular Cooperativa Sebastián De María, como el caso verificado en Quequén, en la calle 570, donde quedaron ocho cuadras sin servicio.
Además, en la calle 79, entre 30 y 32, fue derribada una columna de la concesionaria y dos subestaciones salieron de actividad, debiendo trabajar en forma denodada los operarios para devolver el servicio eléctrico en varios sectores de la ciudad.
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