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Sr. Director:
La presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, pronunció un mensaje en Tucumán donde dijo que los hospitales y las viviendas, no se hacen con discursos, sino que se hacen con recursos, o sea con dinero. Agregó que los que más tienen deben entender, de una vez por todas, que es necesario que tiendan la mano solidaria hacia el pueblo que reclama trabajo, salud, vivienda y educación.
Un discurso “impecable”, a no ser por el hecho de que a la gente no le queda claro qué se hace con los dineros públicos. Al campo se lo asfixia con retenciones y esa plata no vuelve en mejores caminos, agua potable, hospitales y escuelas.
Se le aplica retenciones, sus salitas de salud no funcionan y deben hacer rifas para arreglar o pintar la escuela a donde van sus hijos, y los hijos de sus vecinos.
En forma simultánea con el discurso de la presidenta se radicaba en la Justicia Federal una denuncia contra un hombre fuerte de los K: Enrique Albistur.
Parece ser que como secretario de Medios y a través de la agencia oficial de noticias y publicidad Télam, manejó el año pasado un total de 317 millones de pesos en pauta publicitaria. Según la denuncia, Albistur habría beneficiado a empresas vinculadas con él, sus hijos y sus más confiables subalternos con casi 10 millones de pesos
Es que Albistur es alguien que demuestra a las claras lo que es el peronismo: acompañó a Carlos Menem, Carlos Grosso, Eduardo Duhalde y ahora a los K.
La corrupción genera pobreza y marginalidad, y los insolidarios no son los que tienen 150 hectáreas en Urdinarrain, Entre Ríos, son los que hace tiempo viven de lo ajeno y de robarle al país sus mejores sueños.
Esos sueños nada tienen que ver con Skanska, el sobre de Felisa Miceli, las valijas de Antonini Wilson, el profesor piquetero, Guillermo Moreno y el amigo Hugo Moyano.
Se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.
Gustavo Aramburu
DNI 16.557.866
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