El profesor Marcelo Ghetti construyó con sus manos una embarcación adaptada para personas con capacidades diferentes, a quienes lleva y les enseña a navegar. "Son desafíos que me planteo y a pesar de que uno nunca sabe adónde puede llegar, es una satisfacción ver el progreso de estos chicos", sostuvo.
Por Leonardo Menna
Redacción

Marcelo Ghetti es un profesor de educación física y guardavidas que se encuentra en nuestra ciudad hace dos décadas. Nacido en Quilmes, siempre estuvo vinculado al deporte y especialmente a todo lo vinculado al agua, con gran pasión por la navegación a vela.
En Necochea Marcelo formó su familia, junto a su esposa Patricia, con quien tiene dos hijas, Florencia y Marina. Desde que llegó a nuestra ciudad, siempre siguió vinculado a la navegación, estuvo varios años en el Club Vito Dumas, siempre enseñando, dando cursos y a su vez reparando embarcaciones, ya que a pesar de no ser arquitecto naval, tiene muchos conocimientos sobre el armado y reparación de embarcaciones.
Ghetti, quien es profesor de educación física y desde hace muchos años trabaja con personas con capacidades diferentes, ha conjugado su pasión por la navegación y la docencia con discapacitados y ha comenzado a enseñarle a navegar a personas con capacidades diferentes.
De acuerdo a las capacidades
Al respecto el profe indicó que "ahora he retomado esta actividad y he llevado a dos chicos, que son débiles mentales. Uno va viendo a quiénes puede llevar, según las capacidades que ellos tengan. En realidad un discapacitado es una caja de sorpresas, hay que ir probándolos, porque hay algunos que pueden desempeñarse muy bien en algunos deportes y en otros no tanto, y quienes, por ahí, tienen mayores dificultades para realizar alguna actividad física".
Marcelo Ghetti también explicó que "a mi me gustaría llevarlos a todos, pero hay que evaluar una serie de cosas, como por ejemplo también hay chicos en el hogar que yo trabajo, que es Ayúdenlos, que están durante el día solamente, en cierto horario y a veces se hace dificultoso para encontrarlos si no están en el hogar, pero hay otros que están permanente, entonces cuando voy a la mañana, los despierto, los levanto y los llevo".
Embarcación especial
El profesor Ghetti armó una embarcación especial para personas discapacitadas, porque "cualquier pampero normal se tumba, se da vuelta. Precisamente para que eso no suceda, el tripulante tiene que hacer contrapeso, es decir que se sienta en el borde y echa la espalda para atrás, algo que quizá para un discapacitado pueda ser un poco complicado".
Este apasionado de los deportes acuáticos siguió diciendo que "se me ocurrió armar un velero especial, entonces busqué en internet y encontré que en España, a un bote parecido a un pampero le ponían un quillote con plomo, como se hace con los barcos grandes. Un día, charlando con la directora del hogar le conté mi idea, entonces ella fue al Club Rowing y les pidió si tenían algún bote en desuso. Le dijeron que lo único que tenían era un pampero que ya lo estaban cortando para tirar".
Recordándolo ya como una anécdota, porque en realidad "el que veía lo que conseguimos no podía pensar en otra cosa que no fuera en tirarlo. Me lo llevé para mi casa porque dije yo a esto lo hago navegar. Así que comenzó el proceso de arreglarlo y adaptarlo, aunque con cero de presupuesto, ya que el hogar no dispone de dinero".
Trabajando en ratos libres y sin dinero
Marcelo siguió diciendo que "en pocos ratos libres y sin dinero, inventando muchas cosas y consiguiendo otras, a puro pulmón, lo arreglé y lo adapté. En su momento hice distintos trabajos, como modelos de escala y ahí aprendí mucho de arquitectura naval, entonces ahora le fabriqué un quillote de plomo, mucho más pesado de lo normal, para hacerlo intumbable, haciéndo todos los cálculos y las proporciones y le hice otras adaptaciones a la estructura". Marcelo se ríe y señala "creo que sólo un delirante como yo puede inventar algo así, que, entiendo, es único en el país".
Marcelo Ghetti también indicó que "además me ayudó un profe amigo con el que estuvimos navegando juntos en Salta en 2001 en un encuentro de náutica para discapacitados, y el me envió unas velas viejas que tenía, así que también las arreglamos, pero lo importante es que el barco está navegando y estoy llevando a los chicos".
Ligado desde hace años con discapacitados
Este profesor y apasionado cultor de los deportes náuticos, además está desde hace muchos años ligado a personas con capacidades diferentes, ya que "mi madre era maestra especial, entonces ella muchas veces me llevaba a los actos patrios, cuando era chico y de a poquito me fuí relacionando. Años más tarde, cuando estaba estudiando el profesorado de educación física, tuve la posibilidad de ir a trabajar con un grupo de discapacitados. Era un barrio muy carenciado y estaban en un lugar con un cura y le dieron la posibilidad de ir a vivir a una casilla de madera, totalmente abandonada. Armamos un grupo con dos chicas estudiantes de psicopedagogía, arreglamos esa casillay seguimos trabajando. Pero en un momento se enteró de ésto el dueño de una cadena de fábricas, quien tenía un hijo discapacitado, entonces se acercó a ayudar, comprando tres lotes y se armó un hogar bárbaro, con comedor, siendo en realidad una escuela privada, pero gratis a la comunidad y hoy en día atiende a más de cien alumnos. En mi caso, estuve trabajando ahí hasta que me vine a Necochea".
Aquí Marcelo Ghetti trabaja desde hace años en la educación especial, además del hogar Ayúdenlos, también trabaja en la escuela especial Nº 501.
"Es difícil, no lo niego, no se cuánto podré llegar a lograr, pero es un lindo desafío, por el que quiero apostar", reflejó Marcelo Ghetti en el final.
Un apasionado o "un delirante", como él mismo se define, que realiza un gran trabajo, muy loable, a veces muy poco reconocido, recibiendo como único y válido beneficio, la satisfacción de ver el progreso de sus alumnos y de hacerlos sentir en igualdad de condiciones, en tiempos donde la discriminación suele ser muy dura.
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