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La pasión por coleccionar objetos más allá del valor económico y de su importancia | Ecos Diarios
La pasión por coleccionar objetos más allá del valor económico y de su importancia Imprimir E-Mail
15 abril 2008 09:25

Una amplia variedad de objetos coleccionables guardan muchos necochenses. Algunos se dedican a vender piezas antiguas y a veces el valor sentimental supera a lo económico

Por Julieta Moreno

Redacción

A través de un objeto se puede evocar una época, un momento de la vida personal de un hombre, de una familia, una generación, o la historia de una comunidad o un país. El coleccionismo de piezas antiguas en Necochea tiene una gran cantidad de adeptos, algunos conocidos y otros no tanto, pero todos con la misma pasión por juntar e investigar algún objeto en particular, algunos con importante valor económico, y otros con un gran valor histórico.

Entre los objetos coleccionables más comunes se destacan las monedas, billetes, estampillas, medallas, calendarios de bolsillo, postales, juguetes, autitos de colección, muebles, y radios antiguas. Entre los artículos más insólitos se pueden mencionar envases de botellas y sifones, sobrecitos de azúcar, zapatitos de porcelana, hojas de afeitar, llaves, envoltorios de jabones, atados de cigarrillos, fichas de esquila, ceniceros, y herramientas.

Coleccionar de todo

La mayoría de las personas dedicadas a esta actividad, coleccionan varios objetos a la vez, a pesar de tener preferencia por alguno en particular, ya sea por su valor histórico, sentimental o económico.

Silvio Bacci, quien colecciona postales de Necochea, billetes argentinos, hojas de afeitar, atados de cigarrillos llenos, botellas, sifones, artículos de bar en general, radios antiguas, y muebles, explicó que “al que le gusta coleccionar, por más que se interese por un artículo en particular, junta otras piezas”.

Por su parte, Pablo Russo señaló que “junto todo los objetos vinculados con el automovilismo como latas de lubricantes, carteles, patentes, autitos de colección”, y agregó que “me gustan todas antigüedades pero me tuve que poner un límite porque ya mi casa está llena de, para mí, obras de arte; para otros, sólo porquerías”.

 

Lo económico

Con respecto a los valores económicos de las piezas, Mario Carrozi, quien colecciona monedas de Alemania, Virreinato del Río de la Plata, Argentina, y España, estampillas y condecoraciones de la Segunda Guerra Mundial, señaló que “los valores son muy dispares, a lo mejor una moneda romana puede valer desde 10 pesos hasta 100 mil dólares”, y agregó que “el valor comercial está dado no por la antigüedad de la pieza sino por la rareza y por el estado en que se encuentra”.

Para Felipe Tranchini, que colecciona monedas provinciales del siglo XIX y llaves de puertas antiguas de distintos países, “los objetos en general, salvo los cuadros artísticos, tienen más que nada un importante valor histórico por la época a la cual representan y porque han pasado por las manos de los grandes protagonistas de la historia”.

Al respecto, Bacci indicó que “muchas piezas tienen un valor económico importante pero para el coleccionista lo que importa es el valor de hallar la pieza, no pasa por lo económico, vale en el momento que uno lo va a vender porque necesita la plata, pero el sentimiento es distinto no pasa por ese lado”, dijo.

Pablo Russo, quien además de coleccionar artículos de “automovilia”, compra y vende autos antiguos, señaló que “los precios de los vehículos de las décadas pasadas son muy dispares, y muchas veces lo sentimental entra en juego, por momentos familiares, amorosos o con amigos vividos, en mi caso, con un auto”.

Los sentimientos

Tanto Silvio Bacci como Pablo Russo, se dedican a vender algunos de los objetos antiguos que juntan, aunque no todos, porque hay ciertas piezas que tienen un fuerte valor sentimental o son consideradas importante dentro de una colección, lo que les impide venderlas.

Bacci manifestó que “yo vendo más que nada muebles o radios antiguas, aunque si hay alguno de esos artículos que me gusta mucho lo separo para mi y trato de no venderlo”, y aclaró que “yo vivo de vender antigüedades y no de ser coleccionista”.

Por su parte, Russo, dijo que “hay autos o piezas que decidí no venderlas porque formaron parte de mi vida y tengo muchos recuerdos, pero a veces se da una determinada situación económica o una oferta muy tentadora que me hacen vender algo que no quería...y después me arrepentí”.

Una vivencia

En cuanto al significado del coleccionismo, Tranchini, dijo que “es una vivencia personal, histórica y generacional porque a través de un objeto se puede recordar parte de la historia de cada uno, de la familia o se pueden reconstruir acontecimientos históricos que vivieron determinadas generaciones”.

Para Bacci, “el coleccionismo se lleva en la sangre y no por herencia”. “De chico me acuerdo de juntar autitos de colección y enojarme si alguien los tocaba o guardaba los atados de cigarrillo”.

Por otro lado, Carrozi definió el coleccionismo como una ciencia cuando se arma una serie de objetos, por ejemplo de monedas, se investiga cada pieza en particular y se lleva un control de los artículos que faltan para completar la colección.

Búsqueda

El coleccionista está en permanente búsqueda, y mientras para algunos se ha vuelto más fácil con el surgimiento de Internet, para otros cada vez está más difícil.

Según Silvio Bacci, “lo más difícil en este momento es encontrar las cosas, que están generalmente en las casas y hay gente que les da demasiado valor, y otras que no le da ningún valor y eso es lo más triste”.

En cambio, para Tranchini, actualmente la búsqueda es más fácil porque a través de Internet se puede contactar a otros coleccionistas y comprar, vender o cambiar piezas en sitios webs que se especializan en el tema.

Además, destacaron que es necesario tener dinero para coleccionar porque en el caso de algunas piezas, si se quiere completar una colección “hay que pagar” porque no siempre se encuentra a la persona exacta para hacer un canje.

Por su parte, Carrozi, indicó que “yo me mantengo en contacto con numismáticos de otras ciudades y estoy siempre que puedo en la búsqueda aunque con altibajos según como vaya mi actividad comercial, que es otra”.

Por último, Russo dijo que “como yo me dedico a comprar y vender autos antiguos siempre aparece alguna patente, alguna lata de aditivos o lubricantes que son las piezas que yo colecciono, aunque reconoció que a veces siente “cierta desesperación” cuando no encuentra repuestos antiguos que necesita para vender a sus clientes.

 

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