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Algunos gestos para saldar la deuda |
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03 julio 2009 11:31 |
El gobierno de Cristina Fernández comenzó a emitir mensajes simbólicos hacia el electorado que, en forma mayoritaria, le dio la espalda en los comicios legislativos.
Por Walter Schmidt
Agencia DYN
Ricardo Jaime y Guillermo Moreno son dos estandartes de la Casa Rosada cuyo accionar en las áreas de transportes y en la manipulación del Indec han sido repudiados por parte de la oposición pero también por aquéllos oficialistas, que en privado, cuestionaban el estilo de estos dos funcionarios.
Fue el ex hombre fuerte de Kirchner Alberto Fernández, el que sugirió que debían irse, allá por mediados de 2008. Pero finalmente se fue él.
La renuncia de Jaime y la hasta ahora desmentida dimisión de Moreno, corporizan el precio que por ahora está dispuesto a pagar el oficialismo por el tropiezo electoral.
Con esta "cesión", Fernández de Kirchner cree saldar parte de la deuda cuya existencia le hizo saber la ciudadanía el domingo pasado. También intenta mostrar un estilo presidencial remozado, al menos, en materia de comunicación: en tres días dio una conferencia de prensa y tuvo varios contactos con los periodistas.
No obstante, que Jaime se aleje significa para el estilo K no solo un reconocimiento de la derrota en las elecciones legislativas sino la entrega de uno de sus principales lugartenientes. Para el espectro antikirchnerista, es poco.Ocurre que el Poder Ejecutivo ingresó en una pendiente por el resultado de los comicios, pero también por la cercanía del segundo tramo del mandato de Cristina Fernández: Los tradicionales últimos dos años de gestión, con menos poder.
Por ese motivo es que los "cambios" en el gabinete, así como las "correcciones" en distintas medidas, serán dosificados ante situaciones que aún deben develarse.
En primer lugar, en la Casa Rosada consideran que "lo peor" vendrá a partir del 10 de diciembre cuando vuelvan a encenderse los micrófonos para los legisladores opositores, hoy electos, y asuman en Diputados y el Senado. Interpretan, desde el oficialismo, que los De Narváez, Carrió, Michetti, Stolbizer, Alfonsín, entre otros, se constituirán en un "obstáculo permanente".
Otro interrogante reside en el Partido Justicialista. Desde la administración central, sobre todo el ex presidente Néstor Kirchner, no saben dónde puede terminar el proceso que comenzó Daniel Scioli con la consulta a todos los sectores.
Tampoco tienen la certeza de que el partido, así como la CGT, no le reclame al gobierno algún lugar en el elenco ministerial como moneda de cambio para el acompañamiento sostenido de los dos últimos años de Cristina Fernández.
"No vamos a presentar cambios profundos para que a los dos meses tengamos que volver a cambiar", resumía un dirigente kirchnerista. /// |
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