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“Mi cantina” cumple 45 años de trayectoria y Alberto Salvador, muchos más en el rubro. Comenzó como lavacopas y se fue abriendo camino en el mundo de la gastronomía
Maximiliano Caloni
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Alberto Salvador nació hace poco más de 66 años en General Deheza, en la provincia de Córdoba, pero por esas cosas de la vida a los pocos años se radicó en nuestra ciudad y casi sin darse cuenta se introdujo al mundo de la gastronomía desde bien abajo y hoy es el máximo responsable de “Mi cantina”, el restaurante que hoy cumple 45 años de vida.
Según cuenta Alberto, parte de su familia se había radicado en Córdoba y otra parte en esta zona de la Provincia de Buenos Aires. Su abuelo paterno, en uno de sus tantos viajes hacia aquí sufrió una enfermedad y por eso él y su familia decidieron venirse.
Así, casi por casualidad, la familia Salvador se radicó en nuestra ciudad y a partir de entonces, en 1948, comenzó a desarrollar su vida, la cual siempre estuvo ligada al mundo de la gastronomía.
“En realidad hice toda mi vida acá”, recuerda hoy, en diálogo con Ecos Diarios. Según dice, su padre tenía una pequeña quinta donde vendía verdura y allí conoció a una señora que le recomendó su primer trabaja: lavacopas en la Hostería Génova.
Salvador relata que “no era empleado de los dueños, sino de los mozos, ya que me encargaba de lavar las copas y cargar la heladera”.
Los propios mozos se encargaban de pagarle el sueldo y desde bien abajo comenzó a meterse en el mundo de la gastronomía. De a poco, Alberto se fue metiendo adentro de la cocina de la Hostería y, según dice, “ahí aprendí a cocinar”.
“De los cocineros y los dueños de la casa aprendí a trabajar”, sostiene, para puntualizar que “también conocí a gente del ambiente y cuando los dueños de la hostería tomaron la concesión del Hotel San Martín fui a trabajar como ayudante de cocina”.
Alberto recuerda que “por aquel entonces había un señor de apellido Gandini que me enseñó muchísimo del oficio”, analizando que “esto se aprende día a día”. Durante algún tiempo, Alberto también trabajó en otras cocinas, hasta que en 1954 unos conocidos de él crearon “Mi cantina”.
Su proyecto
“Cuando mis compañeros de trabajo pusieron este restaurante, yo comencé a trabajar como empleado”, cuenta hoy Alberto, mientras contempla el salón comedor ubicado en la calle 57.
Por aquel entonces, Salvador tenía poco más de 21 años y comenzó a trabajar en la cocina de César Herrera, Mario Dalton, Genaro Aielo y Romano Dinilo, con quienes ya había trabajado pero como compañero. “Ellos eran los cuatro socios, todos muy buena gente”, recuerda Alberto.
Al poco tiempo de que se abriera el restaurante, ubicado a sólo dos locales de donde hoy se encuentra, ingresó a trabajar como mozo Juan Carlos “Manolo” Fernández, con quien Salvador entabló una gran amistad y poco a poco juntos fueron adquiriendo las partes de cada uno de los socios hasta quedarse con las instalaciones.
“De apoco, con las propinas y los sueldos, fuimos comprando cada una de las partes de estos cuatro socios y así compramos “Mi cantina”, segura a Ecos Diarios. Fernández y Salvador estuvieron 29 años trabajando juntos como socios, hasta que el primero decidió dejar la actividad y Alberto adquirió la totalidad de las acciones.
“Con Manolo tuvimos una excelente relación y cuando el quiso alejarse, yo que soy muy emprendedor, decidí comprar su parte y acá estoy… siempre en la cocina, mi mundo”, sostiene.
Salvador asegura que “siempre la quise y la quiero a “Mi cantina”… Han transcurrido 45 años de mucha alegría y algunos sinsabores, pero tengo que decir que hoy en día me encuentro satisfecho, contento y me ha permitido conocer mucha gente y por eso debo estar muy agradecido a toda Necochea”.
Hoy, con 45 años en el rubro, “Mi cantina” se ha convertido en todo un clásico de la ciudad y uno de los restaurantes más antiguos de Necochea. Sin embargo, para Salvador la mayor virtud es otra: “Nosotros somos artistas de la cocina… y eso es lo que hace que esto sea tan distinto”, concluyó. ///
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