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El próximo viernes se cumplirá medio siglo desde que un grupo de entusiastas muchachos decidió refundar el club del barrio, que se había iniciado en 1946, pero tres años más tarde sufrió un paréntesis, que extendería hasta el 11 de abril de 1958, día que quedó en la historia de lo que hoy es una institución modelo en la Provincia de Buenos Aires
Por Leonardo Menna
Redacción

Muchos dicen que el Club Del Valle es tan grande, que tiene dos cumpleaños. Pero a pesar de que suena a brona, no está tan lejos de la realidad, porque esa institución modelo y ejemplo de crecimiento en la ciudad que se levanta a orillas del Río Quequén, nació como un pequeño club de barrio, por iniciativa de un grupo de muchachos que se reunían a jugar a la pelota, como sucedió con tantas otras instituciones.
Esos inicios de Del Valle se remontan al año 1946, más precisamente al 10 de junio. Aunque es justo reconocer que aquel entusiasmo duró hasta 1949, cuando la comisión quedó acéfala, por desavenencias entre sus integrantes.
El resurgimiento
Por aquel entonces y con el paso de los años, parecía ser uno de los tantos intentos que quedaban en el camino y era un club en ciernes que desaparecía. Pero no, porque otro grupo de muchachos de ese amplio y laborioso barrio, no lo iba a permitir y en uno de los tantos "picados" que jugaban en la plazoleta de 58 y 73, decidieron que el Club Del Valle debía refundarse, resurgiendo como en ave Fenix.
Fue así como en ese mismo lugar y en diferentes casas, se fueron reuniendo para empezar a darle forma al proyecto y se formó una comisión provisoria, el 11 de abril de 1958, que fue presidida por Ramón Cascino y con integrantes como Oscar "Paisano" Fernández, Walter "Cacho" Pérez, Hugo "Camión" Gravino y Mario Gravino, quien no ocupaba cargo, pero estaba colaborando y respaldando cada iniciativa. Precisamente esos cuatro integrantes de aquel movimiento barrial, hoy, 50 años más tarde, continúan integrando la comisión directiva y sintiendo el mismo amor por el club, con sangre azulgrana corriendo por sus venas.
También fueron parte de aquella primera comisión provisoria, Alfredo Bernabé, Raúl Cardozo, Juan Larrayoz, Juan Carlos Zugazúa, Emilio Vela, Juan Carlos Mirande, Oscar Porfiri, Manuel Mateo, José Ale y Edel Alanis.
Por y para el fútbol
El fútbol fue el motivo y la gran pasión de la barriada del Club Del Valle, siendo animador de la Liga Amateur, hasta que en 1960 se afilió a la Liga Necochea de Fútbol, jugando torneos de Ascenso y de la máxima divisional, en la que se coronó campeón en 1999, siendo ese el máximo galardón que hoy exhibe la entidad a nivel futbolístico.
Años más tarde el club iba a mudarse a unos lejanos terrenos junto al Río Quequén, que con gran esfuerzo e inteligencia se fueron transformando en un complejo polideportivo único, un lugar paradísico que hoy es orgullo de los necochenses.
Un complejo único
Canchas de tenis, de básquetbol, de fútbol, natatorio, confitería, lujoso salón de fiestas, dormis, confortables vestuarios e instalaciones, fogones, espaciosos sectores de esparcimiento al aire libre, botera, un estupendo complejo para disfrutar, además del coqueto estadio de fútbol, a pocos metros y la sede administrativa céntrica, son en beneficio del socio y de toda la ciudad.
Un notable crecimiento, que no se detiene, de un pequeño club de barrio que nació con entusiasmo y pasión, pero que a lo largo de medio siglo se fue convirtiendo en algo que seguramente aquellos entusiastas muchachos nunca se imaginaron, pero que indudablemente fueron el sólido cimiento para que el Club Atlético Del Valle viva este excelente presente.
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