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Roberto Chazarreta trabajó durante 50 años manejando camiones de mudanza. Luego de conocer casi todo el país, en enero decidió dejar el volante… a los 77 años
Por Maximiliano Caloni
Redacción

“Ahí va el Capitán Beto, por el espacio” reza la letra de una de las grandes canciones de Luis Alberto Spinetta. En ella (Los anillos del Capitán Beto), cuenta la historia de un colectivero que decide largar todo, después de muchos años de trabajo, y crear una nave espacial para conocer el cosmos.
En el libro "Martropia, conversaciones con Spinetta", el músico argentino cuenta que Beto (según él, su nombre real es Heriberto Aguirre) dejó todo “una noche en que la cana quiso usar su colectivo para llevar pibes detenidos, a la salida de un concierto del Flaco Spinetta. El motor se paró porque, en Beto, hombre y máquina se conjugaban. Bajó y les dijo a los canas: “No me arranca más”. Muy pícaro el hombre. A él no le importaba un pito que el concierto fuera de Spinetta o de Agustín Magaldi. No le parecía bien que le usaran el colectivo para trasladar detenidos, y menos si eran jóvenes. Se dio cuenta de que estaba todo podrido y como argentino no lo quería permitir”.
Roberto Chazarreta no es ese hombre, pero bien podría serlo. Este hombre nacido en Orense decidió, luego de 50 años, dejar de ser chofer de un camión de mudanzas y disfrutar de su “vagancia”, como él mismo dice…
En una empresa
Pero hay otro dato significativo en la vida como transportista de Chazarreta: trabajó siempre en Transportes Alegre, empresa que le realizó una cena de despedida el pasado fin de semana, como agradecimiento a su tarea y como reconocimiento por tantos años de esfuerzo.
“Empecé en 1958 en la empresa Alegre”, cuenta Roberto, acompañado por su esposa Blanca Chatelein, puntualizando que “pero tuve varios patrones, ya que primero era Armando Di Fiori, luego Carlos Di Fiori, hasta que llegaron Camacho y Cela, con quien trabajé 32 años”.
En el medio, tuvo un breve paso por Expreso Victoria, una de las grandes empresas de transporte que tuvo Necochea, pero rápidamente volvió a la firma en la cual luego se retiró.
Nacido en Orense en agosto de 1930, Roberto Chazarreta llegó a nuestra ciudad en 1958 en busca de trabajo. Luego de varios intentos, consiguió ser chofer en la firma de Armando Di Fiori.
“Un día fue a mi casa (Di Fiori) y me preguntó si podía reemplazar a un chofer por un tiempo, ya que se había accidentado”, recordó, añadiendo que “después de un tiempo, el otro chofer volvió… pero seguimos trabajando juntos y nunca más dejé la profesión”.
En realidad, Roberto podría haber abandonado la profesión mucho antes, ya que por ley podía jubilarse a los 55 años, pero su pasión por el trabajo lo llevó a seguir.
“Cuando pasé los 55, sentía que todavía era joven para irme a mi casa”, afirmó, entonces decidió realizar los trámites y jubilarse, pero siguió vinculado a la empresa.
“Hice todos los papeles, pero igual seguí trabajando, pero en blanco como correspondía… porque no me gustaba que fuera un jubilado que le sacaba el trabajo a otra persona”, asevera.
“Poder viajar y conocer tantos lugares es lo más lindo que tiene este trabajo”
“Ningún día falté al trabajo y lo seguí haciendo como si nada…”, explica hoy, mientras disfruta de “la vagancia”, como él dice entre risas.
Mientras dialoga, sonríe ante cada recuerdo y muestra que aún hoy ha disfrutado de su vida como transportista, la que le dio la posibilidad de conocer prácticamente todo el país.
“Este trabajo me dio la posibilidad de conocer todo el país, excepto Misiones”, asegura, al tiempo que acota rápidamente que “ahora me voy a tener que ir de vacaciones con mi señora así conocemos las Cataratas, que siempre ella quiso”.
Sin dudarlo, afirma que “poder viajar y conocer tantos lugares es lo más lindo que tiene este trabajo”, aunque aclara que “es un trabajo muy duro, pero es muy lindo”.
A lo largo de estos 50 años, Chazarreta tiene miles de anécdotas para contar, como cuando se fue hasta el Sur del país en su furgoneta de mudanzas con un motor sin compresión.
“Iba a cualquier lado y como es un transporte de mudanzas, uno no tiene ninguna urgencia en los viajes”, sostiene. “Eso me daba la posibilidad de conocer otros lugares”, completó.
“Hasta hace 5 años fui chofer de ruta y después ya empecé a trabajar acá”, informó, para concluir: “Me aliviaron un poco la tarea, porque ya me cansaba mucho viajar”.
Hoy, ya alejado de la actividad, disfruta de sus hijos, nietos y bisnietos, en compañía de su esposa Blanca, con quien en noviembre cumplirá las Bodas de Oro.
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